Hay bastantes entradas como borrador, y varios links no funcionan. Se solucionará a ritmo semanal, y habrá entradas luego del tiempo de descanso que tomé. Saludos!

7 feb. 2011

El planeta mortal (Ago 1956)- Antonio Ribera

El planeta estaba ante la astronave; inmenso, brillante. Zrill se volvió hacia Oinos, su compañero.
-Bien, ya hemos llegado.- Dijo- Hasta aquí todo ha ido a pedir de boca. Veremos luego.
Oinos guardó silencio. Luego observó lentamente:
-Sí, lo peor no será el viaje. Eso ya lo sabíamos. El viaje no nos ofrecía nada nuevo, en cambio...
Y señaló con un gesto vago hacia el enorme planeta virgen.
La astronave surcaba silenciosamente el vacío, dirigiéndose hacia un punto hipotético situado sobre el borde occidental del planeta. Oinos y Zrill, acomodados en sus asientos, se limitaban a observar por la gran cúpula transparente, en la que las estrellas semejaban diminutas y ardientes luciérnagas clavadas. La nave, gobernada por perfectísimos cerebros electrónicos, navegaba con piloto automático, efectuando las correciones de rumbo necesarias para entrar en una elipse de aterrizaje. Hacía ya algún tiempo que su velocidad era únicamente suporsónica.
Las velocidades superlumínicas sólo eran buenas para la navegación intergaláctica,  para aplicarla durante algunos breves trechos en los recorridos dentro del sistema estelar. Y ellos no habían salido del sistema estelar que exploraban.
En un ángulo de la cabina de mando se veía una confusa sombra, una especie de caja plomiza y rectangular. Zrill la miró y su compañero siguió la dirección de su mirada.
-Veremos como funciona.- Dijo Oinos, expresando en voz alta el pensamiento de ambos- Si falla, es el regreso sin apelación posible. Pero si da resultado, como esperamos, podremos ofrecer un nuevo planeta a nuestro gobierno.
-Dio perfectos resultados en la atmósfera de otros tres planetas.- Dijo Zrill- Claro que no eran atmósferas tan mortales como la de éste- En éste, el aparato tendrá que cambiar totalmente los componentes atmosféricos y sustituirlos por los nuestros, por los únicos aptos para la vida inteligente.
Oinos escrutó la brillante superficie del planeta, que corría bajo ellos.
-Es un planeta mortal. Casi cuesta concebir su atmósfera. ¡Nitrógeno y oxígeno! Aunque se halla relativamente en poca proporción, el oxígeno que hay en ella es ya suficiente para impedir toda vida.
-La vida será posible cuando lo hayamos sutituido totalmente por el metano.- Observó Zrill- Pero a mí, lo que me produce más curiosidad es la presencia de agua ¡En estado líquido!, imagínate... y cubriendo casi las tres cuartas partes del planeta. Afortunadamente, llevamos medios para defendernos del calor excesivo. Este planeta se halla demasiado cerca del astro... para mi gusto. En fin, cre que lo haremos habitable a pesar de todo.
Reinó un instante de silencio entre ambos astronautas. De pronto, Oinos se estremeció.
-Fíjate, Zrill. ¿Qué es eso?- Y señaló hacia el planeta- Me refiero a esas motitas blancas, que pareces pegadas a la superficie.
Zrill enfocó hacia ellas el analizador de mano.
-Es vapor de agua flotando en esa condenada atmósfera, Oinos- Y Zrill se estremeció a su vez.
-¡Agua en estado gaseoso! Es extraordinario, Zrill.
Y Oinos se acarició la comisura de su quinto ojo, con la sexta garra derecha; gesto que en él denotaba gran excitación.


Nota aparte: Para ser rigurosos, en realidad la explicación de Zrill es errada. Se logra entender que los seres ven de forma similar a la nuestra (estrellas como luciérnagas, escala de colores...) con lo que no hubieran podido ver el vapor de agua. Lo que es visible de una nube son las gotas de agua que flotan en la atmósfera. El vapor puede condensarse y formar gotas, y así lloverá (no puede llover vapor, evidentemente).

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