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9 feb. 2011

El secreto del viaje de Santa Claus

Muchos juraban que era imposible que alguien se rebelara contra los poderes fácticos y revelasen la verdad cuántica del viejujo... pero yo les aclaro la verdad paso a paso. Como consejo aparte y antes de que llegue la NSA (No Santa Agency por sus siglas en inglés) y borre estos artículos, deberían saber que para enterarse de todo el secreto del Viejo Pascuero debieran empezar el artículo del principio. Aunque como esto está simplificado porque es para niños, quizás no sean demasiado tarados y no necesiten saber lo que venía antes.

Ya explicamos que Santa no es un viejo barbón, que esa es sólo una cualidad suya. Ahora toca hablar de cómo es que puede viajar por el mundo repartiendo regalos y que le sobre el tiempo. Primero que todo, antes que nada, conviene revisar la visión clásica del viaje del trineo. No me expandiré en cálculos complicados que dirían que el estallido sónico producido por Santa sería catastrófico y que la fuerza centrífuga que sufrirían los renos sería también catastrófica. No diré, mucho menos, que el trineo se fundiría en el proceso, porque esas son visiones de la mecánica clásica y los fluidos. Lo que quieren que creamos acerca de Claus.

-Primero. Santa se sube al trineo (lo que ya demostramos que es falso) en su estacionamiento del Polo norte y parte veloz impulsado por lo renos. Es lógico pensar que partiría primero por los países más cercanos a dicho polo pues le quedan más cerca. Sin embargo los científicos te dirán que en los polos la duración de los días y las noches... bueh, esos son trucos para despistarte y que menos creas en la existencia del anciano tan bondadoso.
El real sitio de residencia de Santa
-Segundo. Dejando de lado los polos, Santa debe recordar cómo son las tradiciones de cada país. En algunos, esperan los regalos en la misma noche y sacan a los niños a que vean el cielo por si ven al viejo. En otros países, cenan en la noche y al día siguiente, muy de mañana, ven que por milagro están los regalos ahí debajo del árbol. Es decir, es muchas partes del mundo tiene Santa sólo minutos para actuar, y en otros tiene toda la noche. Tomando en cuenta que la mayoría de las tradiciones similares a la primera que nombré se dan en el polo sur, y las segundas en el polo norte, entonces Santa Claus debiera ir primero a donde tiene menos tiempo.
¡Eso refuta completamente la teoría tonta que dice que Santa vive en el polo norte! Allá, salvo que viva en Groenlandia, no hay terreno firme para un polo norte, es sólo agua congelada. Entonces tiene que vivir en el polo sur, la Antártida, pues por el sur debe comenzar su viaje y allí sí hay terreno (tanto en el norte magnético como en el geográfico, estelar, etcétera).

Mejor dejémonos de jodas.
Parta por el lado en que parta, hemisferio que quiera, Santa no tiene suficiente tiempo, además, de acuerdo a las convenciones clásicas de Santa, él está demasiado gordo como para hacer todo eso muy atléticamente y seguro se atascaría en una chimenea, y los bomberos no andan para rescatar gente que quiere entrar a casas sin que lo vean.

Pero en su características cuánticas, él lo puede hacer muerto de risa. Los han engañado, niños del mundo, todo porque a los adultos les parece muy impersonal cómo es que lo hace...
Vaya por el cielo Santa como trineo o como obeso de rojo, nos topamos con que es muy difícil observar verdaderamente lo que hace. Los militares han trazado rutas de su trayectoria, saben por donde pasa; y los satélites han medido la velocidad a la que va. Pero no pueden medir todo con exactitud, pues los militares se topan con que cada vez que revisan muy bien en qué sitio está Santa, se les hace más difícil saber a qué velocidad va. De forma curiosa pero astuta, los satélites, cada vez que miden mejor la velocidad a la que va santa, se les hace más tortuoso darse cuenta de en dónde está. Es decir, se jodieron ambos.

Y, si se dan cuenta los niños ociosos que leen esta porquería de artículo, si no pueden saber en qué parte está y a qué velocidad va Santa, entonces con qué cara se les ocurre decir que no puede hacerlo ¿Eh? ¡Es un descriterio!
Y no, no importa que los militares controlen los satélites para tratar de tener ambas informaciones a la vez. Santa es más astuto, Santa no se rige por observaciones clásicas, Santa es cuántico, así que, lamentablemente para los adultos que conspiran con uds, pequeñines, no podemos asumir así cómo así esa cosa que parece tan obvia. El problema no pasa porque los satélites sean poco útiles o los militares incompetentes el problema pasa porque a Santa no se lo puede ver, sino que todos, en realidad, nos acordamos de él. Cómo la mente no es perfecta, simplemente no nos acordamos con total precisión en qué parte estaba o a qué velocidad iba**. Los satélites no lo miran directamente, sino que ven archivos de navidades pasadas; y los militares ocupan planos de rutas que Santa usó la vez anterior, así que de verlo directamente no pueden (a qué me la saqué bien de encima, no?).
Sólo recordamos a Santa, verlo directo es imposible
Uno podría pensar entonces que si los militares y los satélites trabajaran en conjunto y viendo a Santa en tiempo real la cosa funcionaría, es cosa de que la tecnología avance; pero no pueden hacerlo porque... hum... este, no saben si Santa está en su forma de trineo o de gordo, así que por necesidad natural tienen que acordarse de veces pasadas, así que aunque los satélites dejen de pestañear no van a lograr "acordarse más" de Santa.
NOTA: Y no me molesten los padres conspiradores con su discusión acerca de este último punto, para eso muuucho más adelante (supongo) explicaré el Jingle Bell, y lo que significa y lo que no. Como anotación personal he de decir que no significa lo que su letra dice, es mucho menos verídica la cosa, menos real.

Pero, en honor a la justicia, he de decir que los gobiernos del mundo siempre intentan saber los dos datos de Santa, y cómo los militares no sirven en esto y los satélites tampoco, pues decidieron dispararle bolas de nieve con un cañón, a ver si lograban acertarle y así ver en dónde estaba. Los muy cabrones ocupaban las mismas herramientas de Santa, que les regalaron cuando eran niños, un cañón estándar. El cañón tiene el agujero de un sólo tamaño, por lo que las bolas de nieve que dispara siempre van a tener el mismo tamaño y no pueden haber bolas de nieve más grandes o más pequeñas. Usan muchos cañones, obviamente, pero como los construyeron en cadena, salieron todos iguales.
En fin, hay que tener en cuenta que el tamaño de la bola además es muy pequeño, porque si fuera del porte de una casa, cuando llegara con Santa, lo dejaría pegado como si lo atropellaran, y cómo la bola se va a deshacer, no se va a saber bien en qué parte quedó incrustado el pobre abuelo. Las bolas tienen que ser muy pequeñas, para que se pueda medir recontra súper bien la pocisión de este Viejo Pascuero.

Una vez los criminales disparan el cañón de nieve se dieron cuenta de que la bola iba muy, muy veloz por el cielo, y cuando chocó con Santa, éste de todos modos salió al diablo, así que se puede decir que se modificó su trayectoria y aunque supimos muy bien en qué parte estaba el anciano, no supimos su velocidad.
Pero hay que tener en cuenta muchas cosas: lo primero, es que si la bola tan pequeña hubiese ido más lenta, entonces hubiera chocado con Papá Noel sin modificar su curso por el choque pero, lamentablemente, los cañones no pueden hacer eso porque, dígamos... emmm, ¡Si la bola de nieve va más lento se cae y no alcanza a Santa! Así que se tiene que corresponder esta velocidad de la bola con su porte; pero si hubiese sido más grande esta bola, aunque logramos medir a la velocidad que iba, ya dijimos que no sabíamos en qué parte iba a quedar reventado estampado, así que no supimos su ubicación y destruimos la navidad para siempre.

Cañón estándar esperando a Santa
Lo segundo a considerar es muy importante, y es que hay que tener siempre en mente que no es cierto que Santa modificó su curso a causa de que le lanzamos las bolas; no es que el problema para medir estas condiciones de Santa sea por las bolas de nieve, sino que es por la borrosidad de nuestros recuerdos, ya que como el Viejo Pascuero es de pronto trineo y de pronto anciano, se nos dificulta "acordarnos bien" de él.

Hay más que tener en consideración, pero esto quedó muy largo así que lo dejaré para la próxima entrada.

** El factor tiempo al que me refiero sobre santa es tan sólo una alegoría en la argumentación, y dista del principio de indeterminación de Heisenberg como este se conoce.

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