Hay bastantes entradas como borrador, y varios links no funcionan. Se solucionará a ritmo semanal, y habrá entradas luego del tiempo de descanso que tomé. Saludos!

13 ago. 2011

Escalafón 1 - Reconociendo el entorno natural

Debes saber y entender esto primero:

-El árbol no se basa en la historia humana.
-Esta entrada es catastróficamente larga
-La lista rápida, la primera que verán, está compactificada.
-Está pensado para civilizaciones comparables a la nuestra.
-No se basa en modelos artísticos, culturales o religiosos.
-Cada ítem se presenta cuando sea invitable que se presente, o cuando sea demasiado probable.
-Cada Técnica puede transformarse en Arte o en Ciencia.
-Los ítems tienen implícitos todos sus componentes anteriores .
-La lista no toma serendipias aleatorias.
-Ya me di cuenta de que no hay ítem N° 25

Si no entiendes estos puntos ni la nomenclatura y lees esto te vas a confundir. Es mejor que partas desde el principio o que te refresques la memoria sobre estos puntos.
Vamos entonces con el primer escalafón. Este es el único en el que sus ítems no provienen de otros por razones evidentes:

La lista rápida:
1 – Agua D/
2 – Principio de dureza L/
4 – Fuego D/
5 – Madera D/
6 – Alimentación E/
8 – Comunicación L/
12 – Vida vegetal D/
13 – Vida animal D/
14 – Piedra D/
15 – Tierra M/
16 – Viento D/
17 – Calor D/
18 – Luz D/
19 – Cantidades L/
20 – Exploración T/
22 – Vista E/
23 – Olfato E/
24 – Oído E/
26 – Tacto E/
27 – Sonar E/
28 – Radar E/
29 – Percepción térmica E/
30 – Percepción magnética E/

La lista lenta: La extracción efectiva

Esta primera parte de nuestro recorrido por la tecnología está denominado como Reconociendo el entorno natural, ya que nos inmiscuimos en las nociones más elementales de cada ser vivo: cómo es su entorno, qué rol cumple en él y cómo lo percibe.
Este árbol no pretende abarcar los diversos nichos de qué especie en cada ecosistema, pero nos mostrará que nuestros sujetos de prueba tienen las capacidades para desenvolverse en el medio del que son endémicos, y naturalmente a partir de ello lograron habilidades que otras especies no tenían.

Su ambiente es indispensable para saber los recursos que será posible explotar a futuro y las adversidades en estos mismos procesos, sin embargo, estamos usando sujetos de prueba lo más similares a nosotros en cuanto a los recursos existentes en su entorno y la capacidad de estos para explotarlos. Esto queda definido de esa forma en vista de la gran diversidad biológica y mineralógica de nuestra Tierra: difícilmente habrá un entorno mucho mejor que el nuestro para explotar cualesquiera clase de recurso, sea cual sea este. Sí, esa es la conclusión a la que he llegado, yo que abogo tanto por la neutralidad en el punto de vista. Pero las evidencias tangibles me dicen, de forma inequívoca, que la Tierra es un oasis entre puro desierto.
Eso no descarta que tal vez hallemos algún lejano día mundos un poquito mejor, pero no mucho mucho mejores. Por el contrario, todos los otros planetas y lunas que conocemos en suficiente profundidad son unos desiertos comparados con la Tierra, y difícilmente una civilización que viva allí podría generar técnicas avanzadas, puesto que no tienen a la mano la variedad de recursos necesaria. Tendrán tal vez mucho de un solo metal como el hierro, pero sin conocer en lo más mínimo otros metales para nosotros tan naturales que están a tajo abierto.

Sin una diversidad biológica admirable tampoco serían capaces de desarrollarse efectivamente en áreas médicas al no poder tener las nociones de las relaciones físicas de cada grupo de animal, o reino viviente si se quiere. Y menos el aprovechar efluvios naturales de estas criaturas en beneficio de ello, contribuyendo al desarrollo de esa área.
En caso de sí ser capaces de lograr una ciencia biológica, es evidente que la ausencia de una gran biodiversidad actuará en desmedro de sus avances. Si logran tener una ciencia a la altura de las circunstancias, les tuvo que costar mucho más que a nosotros y/o tardarse gran cantidad de tiempo en desarrollarla.

Así que la Tierra en cualquiera de sus latitudes representa el estándar máximo de calidad, y eso significa que no parece probable que alguna especie pueda desarrollarse más rápido de lo que esta tabla estima como un período de “evolución tecnológica”, es decir, el salto de un escalón al que sigue. Para alcanzar este margen mínimo de tiempo la especie debiera ser por mucho más astuta que los humanos en el mismo escalafón y contar con mayor capacidad de extracción. Esta capacidad de extracción se basa tanto en lo que el entorno les ofrece como en lo que ellos son capaces de extraer efectivamente (es decir, no le sirve a nadie cazar más de lo que su sociedad necesite comer y/o pueda almacenar, y este ejemplo se repite por casi todos los ítems que representen algún recurso).
Estas estimaciones mínimas y máximas son mías, y seguramente alguien con más conocimientos que yo en materias precisas podrá afinar estos cálculos, pero nuevamente caemos todos en la especulación. De lo único que parecemos estar seguros es que desde un supuesto escalafón cero hasta este pueden pasar miles de millones de años (cosa que no depende de la especie en cuestión, en todo caso). Mis conclusiones sobre el tiempo para alcanzar cada escalafón hasta una nueva era tecnológica en civilizaciones más “geniales” a la nuestra comienza a ser comprometedoramente poca, hasta el límite en que cada escalafón puede quedar entremezclado con los otros.

La Tierra será el estándar de calidad que usaremos
De hecho, nosotros mismos poseemos en este momento una capacidad bastante sobre la media, a ojos de este mismo árbol; o por lo menos en el lado tecnológico… porque energético, ¡Pues somos un punto azul y pálido aún, y durante mucho seguirá así! Aceleramos nuestros progresos tanto en tan poco que nuestras técnicas y conocimientos abarcan más de un solo escalón, como debiera ser lo normal (según mis estimaciones). Nada nos indica que nuestros últimos cien años de ciencia alguna otra civilización en un entorno incluso más favorable no los recorra en doscientos, o en mil años; no tienen por qué pasar por la misma “explosión de descubrimientos”, sobre todo si no presentan un ánimo curioso, sino que mucho más pragmático. El episodio titulado como El límite humano, por cierto, es el punto más alto del desarrollo en nuestra tabla, pero comprendemos todavía sectores más abajo en la lista, ya que hemos en poco tiempo avanzado demasiado rápido en unas áreas, y no tanto en otras. Pero una civilización en la media no debiera tener tantos exabruptos y comprender un avance mucho más lineal, más parejo a los parámetros de medición que propongo.

Tuvimos una expansión geométrica en cuanto a nuestro conocimiento científico desde principios del 1900. No obstante, nuestra capacidad energética y de extracción de recursos no ha sufrido el mismo ritmo de crecimiento. Ha crecido, sí, y nos preocupamos por los recursos naturales y el petróleo que se agota, pero o bien no es la extracción suficiente, o bien extraemos y no sabemos consolidarlo en un beneficio para nuestros habitantes.
Este es el significado de la extracción efectiva, que subrayé arriba.


Sin embargo, aun nosotros somos poca cosa frente a mis ideas más alegres. Una “súper cultura” recorrería un período de alcance de tecnología y descubrimientos científicos, a partir de los primeros planteamientos de Einstein sobre la velocidad de la luz y sus efectos dependiendo los sistemas de referencia, hasta el momento en que escribo estas líneas, en el lapso de una sola generación de criaturas. Serían más de 100 o 120 años de historia, y el momento en que más rápido hemos aumentado nuestras capacidades tecnológicas y científicas. Pero fíjense bien: no lo expreso en años terrestres o años de las criaturas, si no que en generaciones, pues tal vez no sean extrapolables estas maneras de medir períodos extensos. Los seres podrían ser, como mencionaba en la segunda parte de mi entrada sobre la ecuación de Drake, muy dilatados en sus lapsos metabólicos y “mentales”. Tal vez un ser demore en generar una idea 300 años humanos, o tal vez ya tengan pensado un libro entero en un segundo terrícola. Que nosotros tengamos una velocidad que nos parezca común para nuestro pensamiento, y parezca concordar con el resto de biología terráquea, no significa absolutamente nada, aunque lo que comprendemos en biología me intuye a pensar que no podrían vivir tampoco increíblemente más veloz, salvo que construyeran redes neuronales artificiales y pudieran… bueno. Evidentemente eso lo veremos en un ratito más.

Hay gente que teme a que la inteligencia artificial y nuestro uso de esta desemboque en una singularidad tecnológica. No me explayaré para nada acerca de este fenómeno ahora, pero debo decir que aunque mi árbol no la descarta tampoco la apoya, ya que será una conducta social el caer en ese juego; se valdrá de las decisiones de la misma cultura, sean ellos capaces de dilucidarlo en su momento y llevarlo a cabo, o en caso de que no lo quieran pero se hayan dado cuenta demasiado tarde y se jodan.

Lo que yo predigo es que si no surge en ningún momento de la historia esa singularidad, a efectos de este árbol tecnológico pasará justo lo contrario: nos quedaremos estancados, y tal vez más pronto de lo que pensamos. El tiempo entre escalafones superiores a los de nuestro límite humano se hará cada vez más largo[1], de modo que tal vez pasemos miles de años antes de ser una civilización de tipo II, millones para llegar a la clase III y, justo como en el principio, miles de millones de años hasta los últimos rincones de una civilización de Tipo III que harían palidecer a los mismos clase tres. Más precisamente para nuestra propia condición, lo que nos diferencia de una civilización con capacidades de clase II es unos pocos, muy pocos escalafones. Pero hay una distancia abismal entre el desarrollo de nuestras técnicas ya conocidas y por lo tanto en nuestra extracción efectiva. Una cultura de clase dos debiera al menos poder tener una extracción energética considerable en su propio sistema solar, cosa de lo que estamos muy en pañales nosotros en una escala por lejos menor: nuestro propio mundo.

Acá les va un cuadrito rojo. Apenas he empezado, y ya solté cuadros de todos los colores ¿Será eso buena señal, o un mal augurio?

Extracción efectiva es el índice de la cantidad extraída por la civilización y el índice de su utilización y distribución. “Extracción” ya fue definido antes de empezar, pero a efectos de la extracción efectiva son todas las extracciones que hace una civilización. Desde granos de maíz, hasta energía para alimentar una ciudad.

Y según eso tal vez podamos considerarnos casi de clase II, por ejemplo, en mil años más, pero estimo que esta extracción efectiva será mucho menor de la que a ojos actuales es la que se le indica a una clase II (según la escala de Kardashov). Significará eso que tendremos problemas para suministrar a la población, desde alimento a energía misma, y nos consideraremos superpoblados. Si nuestro grado de extracción efectiva fuera mucho mayor, la misma población no sería considerada como de extrema densidad. ¿Interesante, no?
Por supuesto que no descubro américa: es casi hermano de la definición de “densidad de población” el hecho de tener problemas para suministrar lo extraído. Lo curioso es que hemos llegado a esta conclusión por un camino totalmente nuevo, y el árbol de datación propone entonces que la superpoblación no existe. Lo que existe son problemas para extraer y luego distribuir, esto es la extracción efectiva. Para dejar de sufrir este problema entonces se dan dos alternativas: extraer de forma mucho mayor (todavía más) o distribuir mejor tanto los recursos energéticos, como los alimenticios, médicos, etc. Pero el problema no es la población a ojos del árbol, pues cualquier control de natalidad es un asunto social, no tecnológico. Y nuestro árbol es tecnológico, así que no es un campo que le competa.

Para extraer más, pues hay que extraer más (y eso trae discusiones medioambientales al tapete). Para extraer lo mismo pero mejor hay que especializar nuestras técnicas; y para que esas dos alternativas valgan de algo hay que distribuir la extracción de forma eficaz. Creo que ese es nuestro mayor problema.

Nuestra extracción efectiva es realmente baja
Mi predicción: en mil años más nos habremos expandido por el sistema solar interior, mirado bastante por ahí en el exterior, pero estaremos, comparados con ahora, mucho más podridos. Cuando este límite baje mucho y la extracción efectiva no compense para nada a la población, tenemos dos alternativas: desaparecer o continuar a rastras y demorarnos mucho más en alcanzar el próximo escalafón, y cada escalafón por cierto requiere un mayor dominio de la energía, tanto en extracción como en distribución. Creo que ya estoy haciendo argumentos redundantes, pero notarán el grado de relación entre la distribución de recursos y la calidad de vida, ciertamente.
Así que una civilización de clase II para llegar al tercer tipo, podría tardar millones, expandiéndose precariamente por la galaxia quizás hasta tenerla colonizada entera, pero no podrán sacarle gran provecho. Nosotros no vamos a llegar a eso a este paso, y consumiremos este mundo, Marte y quizás Venus, hasta dejarlos secos como pasas. No le doy a la humanidad más de 2.000 años. Y eso siendo optimista, que hay algunos que, con estudios y tesis serias, no le dan ni 30.

¿Por qué lo digo? Ya se habrán fijado lo que a ojos de la tabla nos está pasando: avanzamos demasiado rápido y ahora vamos a quedarnos detenidos no porque seamos muchos (la Tierra podría albergar y alimentar a decenas de veces nuestra cantidad de gente, y sin mayor impacto[2]), sino que por nuestras carencias en el uso de nuestras técnicas. Controlamos muchos procesos y técnicas nuevas y como las aprendimos recién, pues somos bastante torpes en ellas, así que mediante nos centremos en perfeccionarlas nos quedaremos un poco detenidos en los peldaños actuales, pero nuestra extracción efectiva sube y el ciclo sigue. En este paso nos está costando más dominar los escalafones siguientes por la precariedad de nuestras técnicas, al venir las nuevas a partir de las viejas. ¡Si no somos totalmente hábiles en las viejas, mucho menos proseguir con las que le preceden!
Veamos por ejemplo lo que es la fusión nuclear hoy en día: un sueño que todavía queremos llegar a tocar. Nuestras técnicas en sus ítems componentes son muy precarias todavía, y nos tomará un tiempo llevar una fusión que alcance a ser calificada como Técnica ¡En pañales respecto a generar una fusión que dure más de 2 segundos, y de ahí a que sea algo sostenido y rentable! Sólo en ese momento podemos considerarla una Técnica, con todo lo que ello implica. Hay y habrá intentos en los que se consiga, pero que no pueden resultar en una extracción efectiva, por lo que no son Técnicas, son experimentos. Vamos en los pasos previos.

En este árbol tecnológico lo normal es que la extracción efectiva no decaiga, siempre va a subir por pura inercia, aunque la civilización esté a rastras. Salvo por tres motivos:

-Ya no hay nada que extraer porque comenzamos a agotar los recursos a nuestra mano basados en nuestras técnicas. Si las técnicas mejoran podremos sacar más, a menos que ya hayamos de verdad acabado con todo. Por ejemplo, podremos encontrar nuevos pozos petroleros, pero tal vez ya se acaben, o mucho peor que acabemos con el hierro, sería el game over de la civilización como la conocemos. Nadie se acuerda del pobrecito hierro, pero si el petróleo se acabase a mediados de este siglo, como creen muchos, al hierro no le debe quedar más de 200 o 250 años al ritmo actual de crecimiento (y quizás eso sea abiertamente optimista, pues la tasa de crecimiento sube), salvo que en ese entonces dupliquemos los yacimientos actuales, ya lo recopilemos de otros cuerpos celestes o podamos explotar el núcleo terráqueo.

-Algún comportamiento social, religioso, político o ético impide que la extracción efectiva avance o incluso la hace retroceder, pero sin perderse la habilidad en las técnicas. Por ejemplo, ya no es bien visto cazar ballenas y nadie miraría muy bien tampoco una alza en la técnica de la clonación enfocada en los humanos (debate ético hay para rato). Similar pasa al intentar promover energías limpias para acabar con el consumo fósil, que sería un cambio de tonalidad en la extracción, pues se busca la misma capacidad de extracción efectiva pero basada en otras técnicas. Los cambios y variedad de tonalidad pueden significar a gran escala que aprendamos más lento de mucho más en el próximo escalafón, o si hay un tono muy marcado el que aprendamos muy rápido sobre muy poco, cosa que a ojos de la tabla hoy está sucediendo. Somos genios en métodos de combustión, pero cosas que quizá sean hasta más obvias, como la extracción del viento, de la energía sísmica o de la luz se nos escapan para hacerlas valer bien.

-Un desastre de X tipo acaba con gran parte de la civilización y por ende, nuestra capacidad de extracción disminuye por menor superficie habitada, menor población, destrucción masiva de equipo, o porque el desastre fue tan grande que fueron las mismas técnicas las que retrocedieron o se perdieron. Por ejemplo, un tornado destruye un sembradío: la extracción de los granjeros baja, pero sus técnicas en la agricultura se mantienen (saben sembrar y cosechar aunque pasen más tornados). Constantemente la extracción efectiva fluctúa muy pequeña cantidad por cosas como esta. Otra cosa sería si nuestra civilización entera se ve afectada porque nos invaden los aliens, nosotros mismos nos matamos, o si disminuyera ostensiblemente la magnetósfera de la Tierra durante un par de meses, cosa que se cree ya ha pasado antes nuestro y varias veces. En tal situación podemos salir mal del golpe, y nuestras técnicas son las que disminuyen llevándose de seguro también parte del conocimiento recopilado como cultura.

Pero ya me explayé demasiado acerca del futuro, y ni siquiera comenzamos a mirar el pasado. Pero nos sirvió para forjar una herramienta que nos será útil, ya veremos más adelante.

Formas de vida apenas por sobre el escalafón cero
Como ya dije, estamos reconociendo por fin el entorno natural, pero antes de eso hubo un período en que nuestra vida no abarcaba la mayor parte de puntos de esta primera parte, y mucho antes, nuestra existencia apenas tenía relación con el medio. El escalafón cero es donde somos una vida unicelular en el que nada del entorno nos interesa, y si lo podemos experimentar, no podemos racionalizar ni tomar atención acerca de ello. Este período desde el escalafón 0 hasta que somos seres complejos capaces de percibir algo, puede llegar a tardar miles de millones de años, en nuestro caso, aunque eso depende de un centenar de cosas de las que ni siquiera tenemos certeza. Pero si nuestro planeta de pruebas es óptimo, no veo dificultad a que se desarrolle no en miles, sino que en cientos de millones. Recordemos que incluso algunos piensan que ya había vida antes del intenso bombardeo tardío, y la vida “macroscópica” pudo haberse retrasado por ello. Así que el rango de tiempo acá es muy amplio y surgirán multitud de especies de escala N°1 antes de dar con la indicada, con la que sobresaldrá de las demás. Nuestro planeta tardó bastante en engendrarnos, y la Tierra sufrió varias extinciones masivas, así que tiendo a pensar que estamos bastante atrasados y que la vida inteligente (inteligente como para desarrollar tecnología) pudo haber aparecido hace tal vez 230 millones de años, retrocediendo casi al extremo, con mucho optimismo.
Pero el período en que apareció la vida pluricelular es muy corto frente al período en escalafón cero, y quizá qué factores determinen cuantos millones de años más, o cuantos millones menos se demore el planeta en albergar algo más complicado. Y por cierto que las criaturas no tienen nada que ver en ello, a diferencia de todos los otros peldaños a los que lleguen.

Pero bien, llegó un momento en que nuestra especie de estudio salió del foso para ya comenzar a subir los famosos peldaños. Lo que se describe en el escalafón uno es lo que cada especie que tenga sentidos pueda apreciar, y podrían ser seres con la inteligencia de una mosca o criaturas muy astutas. La inteligencia y capacidad corporales determinarán el paso desde este escalafón 1 hasta el 2, así que no comentaremos sobre esto todavía. Por supuesto que al tratarse del simple entorno, son los únicos ítems que surgen a partir de nada previo. Es nuestro nacer como especie.

1- Agua (D)
Naturalmente, el agua pudo haber sido anotada como E, pero podría haber una especie que no necesitase beberla (como nuestros koalas), con lo que es mejor posicionarla como simple descubrimiento, no una extracción. Esta agua D entonces no implica su utilización ni digestión, sólo su comprensión más elemental. Si el ser viviente es capaz de notar que el agua es “mojada” y que no comparte las características de un sólido, pues pasó la prueba.

El agua es fundamental para las criaturas de la Tierra... ¿Y para nuestros sujetos de prueba?
El conocimiento del agua es sumamente crucial si queremos desarrollar la navegación en caso de que nuestro mundo sea a modo de continentes como el de nosotros. Esto y cualquier uso que yo nombre del agua son una perogrullada, pero tan sólo imagínense una civilización que no posea en cantidades grandes un ambiente líquido; o menos al extremo: organismos que no requieren directamente ingerir agua y que, a pesar de vivir en un mundo con cantidades de agua considerables, no puedan alcanzarla. Puede ser que vivan en un ambiente de presión atmosférica y temperatura que impida el agua líquida, y en terreno a diferente elevación haberla a buena cantidad, pero eso está a cientos o miles de kilómetros, fuera del alcance.

Nosotros mismos hicimos algo tan básico como buscar los cursos de agua como sitio óptimo para alojar una ciudad, y estas culturas deberían buscar otras “zonas de interés” distintas, además no podrían utilizar formas de vida animal o vegetal que dependieran del agua, así que no tendrían algo suficientemente parecido a la agricultura como para calificarlo aquí de tal.
Y es que ¿Sus plantas necesitarán agua?

En este ítem al hablar de “agua” me refiero en específico a agua, no a un equivalente de esta. Hay científicos que piensan que una cultura extraterrestre podría concebir la vida en base al metano en estado líquido, y que de hecho eso sería hasta más natural si se quiere, puesto que el agua es un disolvente en extremo fuerte, corrosivo entonces y hostil para la vida. Por otro lado, tal vez las características del océano primordial hayan sido las óptimas, y entonces este planteamiento no tiene ni pies ni cabeza, pero eso quizá no lo sabremos nunca, a menos que veamos organismos desarrollándose en un ambiente demasiado diferente o cuando generemos formas de vida artificial en laboratorio a partir de otros océanos “alternativos”, pero esa última opción no es viable por ahora; no lo podemos hacer con claridad en una sopa primigenia como la que nos hospedó en su tiempo, mucho menos “cambiar la receta”.
Por eso nuestra especie es, por lo menos en esto, lo más parecida a nosotros y en su ambiente hay agua y no cualquier otra cosa rara, metano incluido. Lo más seguro es que también la consuman o la necesiten de algún modo. Somos la norma de calidad en cuanto a las condiciones planetarias y biológicas, aunque sea egocéntrico. Pero es que no conocemos nada más, así que cualquier otro punto de vista es hipotético; el árbol debe basarse en una forma de vida que se haya probado.

La imparcialidad es para la tecnología, no para la biología de nuestras criaturas. Sobre eso sólo queda hacer conjeturas.

2- Principio de dureza (L)
La ley de la dureza básicamente es saber y reconocer que unas cosas son más duras que otras, o la consistencia líquida, granulada o de polvo de los diferentes materiales. Es similar a la concepción que nos hicimos sobre el agua, pero más centrada en los sólidos no elásticos. Algo más blando no se amasa entonces sino que se resquebraja, y faltará el concepto de Molienda para ya tener mayor conciencia de esto, y eso le pertenece al segundo escalafón.
Concebir una especie inteligente sin principio de dureza me parece poco plausible, imposible de hecho. Sin embargo para una especie debajo del límite animal es perfectamente probable. Un gusano alienígena quizás no sea capaz de reconocer la diferencia de dureza entre una roca o una superficie de barro, él simplemente se mueve y ya, demasiado ligero como para hundirse en fango espeso y con piedrecillas. O una especie sin tacto y que por alguna suerte tenga entendido los límites de su propio cuerpo: estas criaturas se guiarían por el resto de sus sentidos y tal vez, si flotan naturalmente o viven planeando o en vuelo, no intuyan nunca la dureza de nada.

Esto podría suceder en una especie que pudiera existir en un planeta similar a Saturno o Júpiter (mal llamados gigantes gaseosos, porque de hecho son más líquidos que otra cosa), que nunca verían algo como una “superficie” y seguramente su alimentación sería radiación de algún tipo o gases que no les dirían nada acerca de la dureza de las cosas. Salpeter y Sagan ya nos hablaron al respecto.
Y para hacer esto un poco más lúdico, voy a usar a sus “hundientes” y “flotantes” para plantearme la vida en medio ambientes absolutamente diferentes de lo que nos ha acostumbrado la Tierra. Me parecen tiernos, es como si mi globito de helio pudiera vivir ¡Y volar libre!

Aunque por supuesto nuestro queridos hundientes, mientras más se hundan y fluyan hacia abajo, más presión atmosférica habrán de soportar y podrían aplicar el concepto de dureza, pero es probable que nuestra especie no pueda descender tanto, estaría en riesgo su integridad y por mero instinto lo quieran evitar (y si no pueden, pues su esperanza de vida es todo lo que tarden en bajar). El instinto para salvarse de la profundidad podría hacerles no conocer a conciencia que hay cosas más duras que otras.
Pero el instinto tiene más que decirnos en el siguiente ítem.

4- Fuego (D)
Tal vez fuimos los que decidimos quedarnos más que el resto
El descubrimiento del fuego de lo que tanto nos vanagloriamos, a mi modo de ver las cosas, quizás esté magnificado y no tuvo que haber dado para tanto, y es que cualquier especie puede descubrir el fuego. De hecho, es interesante el hecho de que animales que observan por primera vez esta manifestación decidan, sin conocer, huir tarde o temprano. Animales más complejos tienden a quedarse un poco más hasta que hace suficiente calor: primero se dedican a estudiar esto curioso que está sucediendo contra el entorno (no en el entorno, contra). Criaturas cerebralmente más básicas como los insectos simplemente comienzan a arrancar sin ningún tipo de análisis. Quizás nosotros fuimos los que decidimos quedarnos mucho más tiempo, y eso marcó un punto aparte con el resto de especies.
No obstante, el humano o cualquier especie pudieron haber descubierto el fuego hace millones de años, o antes de que fuera correcto llamarnos humanos. La diferencia es que nosotros lo manipulamos en algún momento en vez de seguir poniendo metros de distancia. Pero el Fuego T es parte del segundo escalafón, eso que nos diferencia en el límite animal, por mientras, conocemos que el fuego da calor y al contacto quema. Pero ya lo conoce nuestra especie en su nacimiento, y en el albor de su inteligencia.

Con un poco más de observación podremos aprender la velocidad a la que este se expande y, tarde o temprano, que el viento o el agua pueden sofocarlo, contrarrestar sus efectos o eventualmente expandir las llamas. No creo que la gran mayoría de las especies pertenecientes a este escalafón 1 pueda notar esto (me refiero a las del planeta de pruebas), y las que sí lo hagan serán especies excepcionales. Por supuesto, si existe algún zoólogo que me lea, ojalá me eduque si me equivoco, pero no hay especie que entienda la mala relación del agua y el fuego, salvo nosotros. Si hay chimpancés que en un incendio se escapan a un río ¡Me como el sombrero! Me parece que puede ser probable, pero yo soy escéptica de todo y con todo.
El comprender los patrones del fuego y alguna forma de alimentarlo y/o extinguirlo significa un adentramiento en técnicas complejas sobre esa manifestación y nuestra separación irrevocable del límite animal, de las capacidades de una especie salvaje.

5- Madera (D)
El concepto de algo que es madera no estará tomado en esta tabla en su forma más literal, ya que no quiero aventurarme a creer que las formas vivientes sean tan similares en otros planetas. Tal vez una especie fotosintética o autótrofa no comparta magnitudes físicas extraíbles a las que comparar con la madera terráquea, pero en nuestro árbol tiene que haberla debido a sus propiedades indispensables (aunque si no hay, una especie habilidosa sabrá desenvolverse en esas mismas propiedades con otros elementos).

Una muestra de la confiable y amigable madera
La madera es fundamental por su rol en las estructuras y la construcción, su capacidad de combustión y su fácil extracción. El punto de la facilidad de extracción dependerá de cada entorno, pero estamos viviendo en un territorio ideal tal vez mejor que el humano, en donde conseguir o tan sólo mirar madera es más fácil que extraer casi la mayoría de otras cosas. Sobre la capacidad de combustión, el que existan árboles con madera como la conocemos puede significar la diferencia entre descubrir o no el fuego durante generaciones, o durante generaciones de generaciones de generaciones... el papel de los pobres árboles que se queman me parece más que vital a la hora de ya no descubrir fuego, sino que entenderlo y a futuro poder manipularlo.
Más adelante esta madera nos revelará el carbón y detallará el proceso de combustión, así que sin una madera que se queme más rápido que el resto del entorno (y se mantenga más tiempo ardiendo) el camino se nos podría dificultar.

¡Mira que conclusión a la que hemos llegado! ¿Cuánto habríamos tardado nosotros, si el mundo fuera un pantano con la atmósfera cargada de humedad?

Pero por si todo eso fuera poco, la madera de estos bicharracos tiene que ser robusta para soportar grandes pesos aunque no enormemente maciza, o si no sería lo mismo que intentar utilizar metales desde el principio: simplemente no podríamos, si asumimos la idea de que sus capacidades de extracción del medio son similares. No creo que puedan desarrollar grandes conocimientos a base de construir con barro o con huesos de animales, en caso que haya animales con huesos. Debe haber algo como la madera y también piedras, que en ningún planeta faltan salvo que sea un gigante gaseoso, para que nuestras criaturas las puedan laborar.
La madera es un material de construcción irremplazable. En ningún punto de la historia nos hemos planteado de verdad dejar de usarla y, para variar, dejar a los arbolitos en paz.

6- Alimentación (E)
A menos que nuestra especie en estudios no necesite alimentos líquidos o sólidos, sino que se alimente de gases circundantes o de la siempre amistosa pero perturbadora energía solar, era imprudente no incluir la necesidad de alimentarse; y eso es obvio como Extracción pues se trata de un recurso que no puede considerarse como Material. Esta necesidad de alimentarse y también el conocer a nuestra comida, se mueva y arranque o se quede quieta mientras ramoneamos, a futuro derivará en la refinación de técnicas para garantizarse alimento tales como la ganadería o la agricultura, y también dará fruto en la creación de técnicas de cocina, ya sea con fines artísticos o médicos. A la tabla no le compete la ornamentación o el arte, pero la técnica de cocinar está relacionada con la higiene y, a futuro, con la medicina. Esto último dependerá mucho de la debilidad de la especie misma. No me refiero con ello a una baja adaptación al medio, sino que a probables causas metabólicas.

No hará falta adentrarse en este ítem pues, hasta donde creo entender, todos hemos comido[3] y sabemos diferenciar de entre un tumulto de cosas al azar qué es comida y que no, y cuál a uno le conviene o le gusta más. Con eso basta y sobra para este reconocimiento del entorno natural. Lo demás ya vendrá a futuro.

8- Comunicación (L)
Estos primeros pasos en la comunicación y el entendimiento de mensajes, aún y por desgracia, no tienen en lo absoluto que ver con el concepto de lenguaje hablado o de relaciones sintácticas y fonéticas. Apenas se basan en la emisión de un mensaje, sea mediante sonidos, vibraciones de la tierra, ondas electromagnéticas o la gesticulación y movimientos. Pero lo más importante de esta Ley es que como la comunicación está en pañales se toma la capacidad de extraer mensajes y emitirlos aun sin propio discernimiento de ello.

Todas las especies vivas macroscópicas, hasta las plantas, tienen la habilidad de sacar mensajes no explícitos a través de otro ser, con lo que según el árbol de datación, esta Ley de comunicación no se trata de lo que emite A sino de lo que entiende B. Tal vez A ni siquiera supo que expresó alguna cosa. Por ejemplo, de nada sirve gritar ante un depredador si en kilómetros a la redonda no hay un miembro de la manada; sin embargo, casi todas las especies lo hacen sin que se razone en ello, es algo prácticamente de reflejo (aunque alguien más agudo me responda “qué va a saber el subconsciente que no hay nadie”). Tal vez el grito cumpla otros fines, pero no me entrometeré en ello puesto que aquí importa el valor comunicativo: el depredador entendió el susto de su presa, y seguramente ya sabe que este bocadillo está dispuesto a arrancarse. Ahora tanto cazador como víctima están con sus sentidos más alerta.

A futuro (ya saltamos en el tiempo otra vez...) la comunicación efectiva también es de gran valor en la civilización. Este índice es una medida introspectiva, ya que se basa en qué tan bien se da la comunicación para la especie consigo misma. Nosotros mismos tenemos enormes lagunas en este campo, y me refiero a comunicación entre individuos, no a comunicación entre bloques, es decir, política.

Nuestra comunicación efectiva es bastante baja
¿Por qué lo creo inefectivo en la humanidad? Puesto que si yo cojo a una persona al azar y la junto con otra, aleatoria también, lo más seguro es que se tengan que comunicar con gestos. Tenemos una barrera que se llama variedad de idiomas. Culturalmente es enriquecedor para nosotros el hecho de tener una diversidad idiomática, pero esto a nivel global no tiene un verdadero fin práctico.

Por otro lado, nuestras técnicas en el área del lenguaje no han progresado en lo absoluto desde hace siglos, o milenios tal vez. En todo ese tiempo hemos desarrollado más idiomas y perfeccionado estos, dándole términos nuevos a técnicas y objetos que en ese entonces no había, y nombrando los acontecimientos y descubrimientos, pero eso era natural que ocurriese. Seguimos usando el mismo “sistema” para hablar casi desde que inventamos el primer idioma, con lo que nuestra comunicación y el grado de efectividad en el entendimiento siguen siendo los mismos, aunque inventemos un millón de palabras, eso será peor. Hay lapsus de entendimiento entre las latitudes, las edades, los géneros y los intelectos (acaso ustedes me entenderán todo lo que escribo, por ejemplo), y es que como humanos somos bastante malos para ser literales en lo que decimos. Además tenemos un lenguaje corporal bastante universal que al parecer queremos obviar, pero combinado con las palabras correctas puede dar completamente la vuelta un mensaje y decir todo lo contrario. También importa mucho el tono de voz e incluso el grado jerárquico que uno tenga, o crea tener. Por eso me cuesta no discutir con tipos adinerados que juran ser más gente que el resto, son peleas triviales para demostrar quién es el alfa, aunque con palabras discutamos acerca de cualquier otro punto, tal vez sobre si el kétchup es dulce o salado (es dulce, ¡rayos!).

Todas esas cosas dificultan el entendimiento, y no se hace nada para corregirlas. En un ejemplo sobre una cultura sin concepto de pertenencia individual, la comunicación efectiva debiera ser superior para lograr mantener este sistema social que tan raro nos puede parecer. Tal vez por el tema de la comunicación efectiva se nos haga extraña una cultura sin pertenencias y exacta distribución de recursos, y no porque en verdad sea más difícil. ¿Cómo esta civilización podría organizarse de tal forma? Pues comunicación, nada más. A mayor grado de entendimiento, mayor capacidad de enfoque. Este enfoque es importante en caso de que la especie quiera, o necesite, cambiar su tonalidad. Nosotros en este mismo instante queremos cambiar la tonalidad de nuestras extracciones (cambiar a las llamadas energías limpias, o renovables), pero o bien por nuestras escasas técnicas en ello o nuestros problemas de comunicación efectiva somos incapaces de hacerlo y, a menos que surja algo extraordinario, vamos a seguir siendo incapaces de lograrlo.
Una especie que partió con un bajo enfoque y no puede comunicar sus intereses para con el resto de sus individuos, difícilmente podrá ganarla a futuro, la comunicación efectiva es parte de la naturaleza de cada individuo.
Así que continuaremos quemando carbón, sacando petróleo y lanzando gases, aunque tengamos otras técnicas, porque somos virtualmente incapaces de ponernos de acuerdo. ¡Qué bonita humanidad!

Esto de la comunicación efectiva, la tonalidad de las técnicas y los cambios de enfoque supongo que tendrán su respectivo cuadrito rojo en el futuro, en caso de que esté dando a engullir mucho concepto junto.

Bueno, lo que es claro es que esto no es crucial todavía: nuestra raza de seres que serán civilizados no tienen un lenguaje que les haga distinguirse de cualquier otro animal del entorno, no todavía. Es mayormente el tono de sus sonidos, su expresión corporal y sus necesidades. Pero, si son los aspirantes a ser la raza de inteligencia dominante, entonces debieran poder extraer más mensajes, o mejor definidos estos, de los actos de otras especies y el entorno.

12- Vida vegetal (D)
No sabemos si en nuestro planeta de experimentación surgirán especies que podamos definir con certeza como plantas, puesto que incluso con biologías muy parecidas, se da que nuestras estructuras celulares serían suficientemente distintas como para comparar, o más bien equiparar, en el microscopio. Si entre una célula animal y una vegetal ya hay diferencias existenciales ¿Y con una célula extraterrestre? Y eso suponiendo que tengan células.
Así que una comparación sería inexacta. Excepto por fuera.

El concepto de vida vegetal que interesa en este escalafón entonces es el de ser viviente que produce su propio alimento, no tiene comunicación aparente con su misma especie y no tiene capacidad de movimiento. Hay un par de especies vegetales que sí se mueven, pero no involucran algún acto consciente en ello, ni siquiera las plantas carnívoras pueden “decidir” el movimiento para atrapar sus presas, son reflejos de carácter químico. Estas plantas carnívoras en estricto rigor no hacen acto depredativo, sino que pescan. Ya veremos la diferencia en el siguiente escalafón.
Y recordemos que la falta de comunicación es aparente, o sea que nuestros sentidos al descubierto no notarían sus señales, ya sean químicas, sónicas, o como fueren.

Los vegetales son parte del paisaje. O más bien, son el paisaje.
Nuestra especie de estudio no razona estas cosas, pues supuesto, pero ellos diferencian los vegetales de los animales porque los vegetales son parte del paisaje. Esto se establece por el largo tiempo en los ciclos biológicos de esta vida vegetal, pues si murieran o crecieran (sobre todo los árboles) tan o más rápido como los animales, es probable que las especies animales no tengan en sus mentes el concepto de lo que es un animal y un vegetal: las plantas serían otros animales pero que se quedan quietos. El paisaje es en su mayor parte inmutable, y si las formas preponderantes en el reino de los vegetales no cumplen a ojos de los seres animales esta misma inmutabilidad, dejan de ser paisaje.

Así que la vida vegetal, al menos la mayoría, debe ser definible a la vista como vegetal y aparte formar parte del paisaje. La barrera entre animal y vegetal podría verse vulnerable si es que no fueran paisaje y yo tuviera razón en esta forma de pensar. Eso les dificultaría un poco las cosas hasta tener mayor interpretación de su medio, o en el peor de los casos hasta ya fundar las bases de la biología.

Además, hay que tener en cuenta algo sobre los paisajes. Al ser inmutables, es un buen marco de referencia para notar la destrucción. ¿Cómo entenderían un lugar destruido, si el entorno cambiase tan rápido?

13- Vida animal (D)
Esta es una vida animal, aunque ud. no lo crea
El concepto de vida animal que interesa aquí es el de criatura viviente que se mueve por su propio determinio, y nada más que eso. No interesa cómo se alimenta, pues podría haber un animal que se alimente por fotosíntesis y ahí esta clasificación sería poco rígida.
Es importante el movimiento consciente más que nada porque brinda la capacidad y en realidad es la capacidad de pensamiento que le interesa a este árbol. El movimiento es equiparable en este sistema de medición de tecnología a la capacidad de estrategia, y esta capacidad de estrategia es casi sinónimo de la inteligencia. Si no nos podemos mover, la comunicación efectiva solo puede ser radial y con los mismos individuos siempre, y no hay civilización. Si no nos movemos, no hay extracción efectiva salvo de los recursos inmediatamente cercanos, y por ende no hay especialización en ninguna técnica. No puede haber cultura así, y como la capacidad de movimiento es inherente a los animales, entonces toda civilización inteligente con una cultura tecnológica debe ser animal. De nada serviría la inteligencia a plantas que no pueden usarla, porque no le ayudan a subsistir ni a procrear más, así que la evolución no dotaría de inteligencia tampoco a seres que no pueden hacer uso de ella[4].

Vale, estoy pasando por alto a los otros reinos vivientes, y no sólo el reino animal puede moverse. Pero, de seguro si vemos al fin una civilización y podemos indagar en su biología nuestras débiles barreras entre los reinos vivientes se quiebren y debamos replantearnos bien el tema; pero a ojos de esta datación tecnológica las especies con movimiento tienen que ser animales, aunque su biología nos haga pensar que tienen más parecido con los hongos, y vivan extrayendo nutrientes de otras especies vegetales o animales que están modificadas genéticamente, o quizás sustituyendo esta necesidad con un “suero” que les entregue los mismos nutrientes.
Por esta misma razón, en este reconocimiento del entorno no hay ítems para los hongos ni menos para reinos vivientes microscópicos, puesto que nuestros seres vivos sólo captarían estos dos “polos”, y el resto podría ser considerado como lo uno o lo otro. Los hongos terrestres podrían caer en el entendimiento de lo que es una planta; seguro yo misma pienso que son plantas si nadie me dice que no y me explica por qué, al igual que más de dos tercios de la población mundial están convencidos de que los arrecifes de coral son vegetales, pero son animales y de reproducción sexual encima la mayoría de especies. Ya vendrá el momento en que la biología nos demuestre que estas nociones no eran como creíamos y captemos los otros reinos, pero ahora nos interesa lo que se queda quieto y es paisaje, y lo que se mueve y puede planificar.

14- Piedra (D)
Este ítem hace referencia a los guijarros sueltos, pero no necesariamente las versiones redondeadas por la erosión de la tierra. Y no se refiere a un equivalente, sino que piedras verdaderas. Piedras, cual sea su composición, existen en todos los planetas y satélites redondos o casi redondos, salvo mundos como Júpiter, ya lo había mencionado, o cosas rodeadas de hielo como Europa. No puedo estar segura de que haya madera (o un símil de esta) pero apostaría todos mis gatitos a que tienen piedras en el suelo. Los objetos duros y sueltos son los que interesan, ya que una gran roca que no se pueda mover, puesto que está enterrada o es pesada entraría ya en el concepto de Terreno, en el todavía alto nivel dos del límite animal.
El uso de piedra en poco tiempo más derivará en el uso de proyectiles, en caso de que nuestra raza de pruebas tenga extremidades capaces de cogerlas, o trompa, tentáculo o apéndice que sea. Ese es el estándar de calidad del que hace gala nuestra especie, así que no habrá problemas respecto a su futura utilización en herramientas.

En casi todos los mundos hay piedras. Aquí las terrestres.
Estamos en un nivel muy preliminar para considerar este uso de proyectiles de inmediato, pero es bastante probable que se dé por simple intuición el hecho de que estos guijarros tan pequeños, o de tamaño mediano, puedan rodar, caer, o tal vez hasta rebotar. Puede no ser una perogrullada el resaltar este último punto sobre el rebote de las piedras, puesto que con nuestros conocimientos muy, muy básicos, el Principio de Dureza no comprende algún grado de elasticidad para entender estos botes aún.
Los rebotes pueden ser algo quizás muy natural, pero la explicación de este suceso estará sumida en el misterio por un período más largo que el que podrían sospechar. Tengo la impresión de que incluso los cálculos y predicciones de trayectorias en su nivel más elemental podrían darse antes de una real explicación. Puede sonar extraño porque algo como un sencillo rebote es demasiado común a nuestros ojos, pero ¿Podemos estar seguros de que eso es algo de relativa cotidianidad en el mundo de nuestros extraterrestres? ¿Saben ustedes con total certeza por qué las cosas rebotan? Estos seres podrían vivir en un terreno completamente fangoso, o de una viscosidad que haga muy raro cualquier tipo de rebote con el suelo. Los rebotes de piedras en árboles o alguna otra superficie ya son menos comunes, y precisamente el que viviesen en el lodo haría que comprendieran mejor el papel que juega la elasticidad de una superficie en lo que respecta el proceso de rebotarse las cosas.

15- Tierra (M)
La simple tierra es un material indispensable, y es que el concepto se corresponde casi inseparablemente con el de suelo. A menos, nuevamente, que nuestras criaturas vivan en un terreno fangoso y se hayan desarrollado en el sin ningún contratiempo. Esta tierra figura en la lista como un Material y no como un Descubrimiento por la simpleza que significaría un descubrimiento como ese. Pese a no gustarme el dar por sentado las cosas que a nosotros como especie nos parecen obvias, no pude dejar de pensar que el suelo está en todos lados, y a menos que vivamos otra vez en Júpiter, vamos a tener esta tierra siempre con nosotros. Si somos alguna forma de vida acuática, que no es algo que le competa directamente a esta datación tecnológica, este concepto no se aplicaría de la misma forma, pues quedaría definido como el fondo marino. Habrá criaturas que nunca necesiten tener contacto con el fondo y que tal vez nunca lo vean, pues la luz no llegue a descender tanto. Otras especies de mar pueden ser como esponjas, moviéndose por el fondo entre la arena y las rocas, sin nadar nunca.

Pero ese es otro cuento. El motivo que justifica que la tierra sea un material y no un descubrimiento es que, al ser M, damos paso a que en el futuro este elemento pueda ser usado para el desarrollo natural de técnicas, como lo sería la posibilidad de excavar deliberadamente, no como un mero acto animal, y así esconder la comida, hacer una madriguera o buscar agua. Está de más decir que si en nuestro planeta hipotético no hay un suelo sólido, deberemos sumergirnos en este fango hasta tocar fondo. Eso podría hacer muy difícil las futuras técnicas de excavación minera, creación de pozos, asentar cimientos para cualquier estructura. Algo muy diferente de lo que tuvimos nosotros, aunque en este planeta hipotético en algún lado debiese haber terreno firme, no creo que un planeta entero pudiera ser fangoso ¿O no lo debo descartar? Dependería de la humedad y presión del ambiente, y habría entonces zonas con terreno firme donde este barro ya está seco, hecho tierra nuevamente.

16- Viento (D)
No puedo mostrar viento en imágenes, pero sí el efecto de este
Era necesario incluir en el árbol la capacidad de detectar el viento o una ligera brisa, por obvio que fuese, ya que nos permitirá a futuro una mayor facilidad en cuanto a la navegación marítima, fuentes de energía o todavía más importante: entender el concepto de la presión atmosférica. Sin entender la presión sería difícil imaginar una sociedad que pudiera crear submarinos, jeringas, bombas de agua, o un mecanismo que permita disparar cosas con el simple aire.
Pero a un nivel más primitivo, que no hay todavía que echar a volar la imaginación tanto, la concepción del viento nos trae olores a nuestras narices. Sin un viento que vaya dispersando las moléculas en el aire, el sentido del olfato no tendría sentido. A no tan corto plazo nuestra especie de estudio podrá camuflarse escondiendo sus propios olores, o aprender a moverse en la dirección del viento para así acechar a una presa. Si no comprendieran el viento, esto sonaría ilógico.

Bien que pude explicar el viento como una Ley, no un Descubrimiento, pero decidí que fuera lo último porque el que fuese una Ley nos dice que este viento tendría patrones, pero el viento que se entiende aquí es aleatorio, sin orden (o al menos eso le parece a nuestras criaturas). Además, no podemos dar por sentado que el viento sea un fenómeno común en un ambiente de condiciones atmosféricas y climáticas que desconocemos. Tal vez sea un mundo con grandes corrientes de aire focalizadas únicamente en los polos, o quizás siempre este planeta diera al sol la misma cara, con lo cual una atmósfera densa sería muy turbulenta, pero sólo en ciertos lugares. Podría hacerse inhabitable el sitio de los mayores ventarrones, y el resto del mundo ser mucho más tranquilo de lo que es nuestra Tierra, al punto de que las nubes (si las hubiese, claro), tardasen mucho en formarse, mucho en moverse, y se contaran con los dedos. Tiendo a pensar, no obstante, que un mundo con atmósfera de una densidad suficiente para la vida (vayan a saber cuáles serán los rangos) debe moverse por naturaleza. Eso depende de la altitud y presión, pero a nuestros alienígenas no les faltaría el viento, y muy en el futuro ya podrán discernir patrones en este, y no sólo a nivel local, con lo cual desarrollarán la meteorología.

Tampoco quise que el viento de este escalón fuese una extracción, ya que la especie aún no sabe aprovecharse para su propio beneficio del fenómeno, y sólo lo comprende lo suficiente para, como ya dije, rastrear algún animal o dirigirse contra o a favor del viento para sus fines reproductorios o alimenticios.

17- Calor (D)
El calor norma el comportamiento de los animales, por lo que era necesaria su inclusión. Pensé en su momento unir el término de Calor con el de Luz, justo el próximo en aparecer, pero lo dejé por separado debido a razones todavía muy futuras: las experimentaciones científicas diferenciaran ambas de manera irreconciliable. Un prisma no tiene nada que ver con el calor, y en una combustión aunque la luz es notoria, lo que se busca es una reacción térmica.
Siempre me defiendo explicando por qué un ítem no es una perogrullada obvia incluirla en la lista; mi intención es que se saquen las ideas que les parecen demasiado obvias, y piensen que quizás en otros entornos serían raras. En un mundo con variaciones demasiado leves de la temperatura, como en mi mundo del ejemplo donde el viento es imperceptible, sería muy difícil por medios naturales el descubrir los diferentes estados de un mismo elemento o compuesto, y eso puede retrasar a nuestra especie mucho, ya que no verían cómo un hielo se derrite, o como el agua se desaparece delante de sus ojos (¿Acaso nosotros sí vimos el hielo derretirse? Pero teníamos alcance a agua en forma sólida). Necesitarían ineludiblemente del fuego para descubrir estos acontecimientos curiosos para ellos, pero a su vez en un mundo con un clima único, el fuego sería mucho más algo de temer.

18- Luz (D)
El notar la luz, viéndola o percibiéndola con alguna clase de sentido extraterrestre, es quizás el mayor acontecimiento al que puede llegar un ser vivo en este escalafón. Sí, el fuego es mucho más arduo de descubrir, y los fondos marinos serán un gran misterio, pero la luz, que hasta nuestra especie en experimentación ve como algo tan obvio o natural, guardará mayores compromisos para con la tecnología que esos otros elementos, y en todos los ámbitos. Sin variaciones de la luz, a nuestra especie le costaría mucho descubrir lo que es la rotación del mundo, pretender si quiera fuentes de iluminación no naturales, conocer a cabalidad el fenómeno de la reflexión como para ponerse a hacer cálculos sobre un papel.
¿Qué pasaría si nuestra atmósfera dispersara la luz de forma que el mundo siempre estuviera nublado? Adiós a cualquier tipo de medición del tiempo basado en la posición del sol, que no se vería. Y eso, creo que estarán de acuerdo, sería algo absolutamente terrible en todos los aspectos; podría hasta comprometer el avance de la civilización en la forma en que lo hicimos nosotros.

Adiós también a determinar por la incidencia de las sombras medidas de longitud, y mucho peor: adiós a la idea de que la Tierra es redonda. Así lo hemos descubierto nosotros. Les aconsejo que lean Cosmos, de Carl Sagan. Allí en sus primeros capítulos nos aclaraba esta idea antigua de medir la curvatura de la Tierra al ver el ángulo de las sombras, y cómo es un mito que en tiempos de Colón se supusiera un mundo plano.

Las condiciones luminosas inciden directo en la astronomía
Todavía peor si nuestro mundo, más encima, muestra la misma cara a su sol. Vivir en el lado diurno significaría que no se podrían ver las estrellas, y sin ellas, no hay astronomía alguna (necesitamos entender que hay un “afuera”). Nos quedamos en nuestro mundo como lo único existente, y este planeta será el universo. De hecho, el factor atmosférico es clave para descubrir que hay “algo afuera”. Tal vez nosotros tengamos la suerte de ver hacia afuera, lo cual nos abre una puerta para la exploración. ¿Cómo ellos van a explorar nada, si no saben que hay algo? Podrían llegar a la era de los aviones a chorro sin tener la menor idea de que eso es un planeta, no un universo único y que es todo lo existente.
Nuevamente, somos el estándar de calidad, pues tenemos suficiente luz para descubrir cómo esta funciona, y oscuridad también para el resto de necesidades. Además contamos con la ventaja de percibir colores, y no es algo raro concebir formas de vida que vean sólo blanco y negro. Sin notar colores el comprender la naturaleza ondulatoria de la luz se haría muy trabajoso, aunque no me explayaré en ese asunto, lo he mencionado un poco en la introducción (o al menos eso creo, que mi memoria es frágil).

19- Cantidades (L)
¡Por fin algo que no es una obviedad! Y es que el concepto de cantidades es algo abstracto, no lo vemos ni lo tocamos. La ley de cantidades es elemental, pues nos permite el diferenciar mucho de poco, pero me temo es muy temprano aún para hablar de enumeración. En particular, cualquier especie que pretenda tecnología debe entender y aplicar esa diferencia básica, y saber que en un sitio con muchas cosas hay más cosas que en ese mismo sitio si hubiera menos cosas. Aunque sea trabalenguas.
Los conceptos de más y de menos se dan implícitos en este ítem entonces, pero todavía no los de suma y resta. Para ello nos falta un poco de cerebro en la cabeza, y es que eso implica entender cantidades individuales, es decir, uno, dos, cinco, etcétera; sea cómo sea que ellos se lo hagan entender a sus pares.
De momento, a la Ley de cantidades no le interesa si hay cuatro o cinco peces fuera del agua, le importa que hay algunos peces, y le interesa que en cierto límite el animal observador se haga de su propio juicio la idea de que una X cantidad de objetos son muchos objetos, y que 4 o 5 son pocos.

Tengo entendido que muchas especies animales, cómo las avispas o algunos peces, aprender a distinguir individualmente hasta cinco cosas. Eso significa que una avispa puede decir (no puede decirlo, por supuesto, cómo sea que lo reconozca o lo reflexione): aquí hay una flor, dos flores, tres, cuatro flores, cinco y... a partir del seis son “muchas flores”, aunque no tantas como las puede haber en un campo entero, pero la avispa entiende que 6 son muchas, y que cien son tantas que es un número que ni se puede llegar a comprender[5]. Asimismo, un tiburón reconoce un cardumen grande de otro pequeño, y juzga por esas cantidades para lanzarse a ellos.
El problema quizás se dé cuando al tiburón se le presente un cardumen de mil peces de X tamaño, contra otro de 300 peces más grandes. Dependerá de los sentidos del tiburón, y en nuestra especie de prueba, de cómo perciba su entorno y a las cosas que se van moviendo. Estoy hablando del mito de que “un Tiranosaurio no puede verte si no te mueves”, cosa sin mucho fundamento, pero quizá nuestros extraterrestres sí sufran de ese problema.

Por supuesto que sin la ley de cantidades no habrá probabilística ni matemáticas, y una civilización sin matemáticas pues, difícil que se desarrollen más allá de manipular el barro para hacer vasijas y cortar lo que puedan para hacer refugios sin un ápice de cuidado en su estructura, nada de arquitectura. Si esta ruca con tallos se cae, no se les ocurrirá un método mejor para que sea más firme.

20- Exploración (T)
La exploración es la primera técnica en la escala del árbol de datación, y es que se trata de una propiedad inherente a cualquier ser vivo capaz de moverse. Por eso insisto en que debemos tratar con animales (bajo la definición de animales del árbol, no la biológica), ya que esta técnica de exploración es la base para procesos artificiales como la minería, la navegación o, más cercanamente la cacería. Explorar es casi un sinónimo de buscar: si no hay algo en el entorno inmediato (el que se puede percibir total o parcialmente con el alcance de nuestros sentidos) pues se mueve uno de este entorno hasta que ya está en otro diferente. La curiosidad está implícita en este ítem, por lo tanto se basa en qué tan curiosa sea una especie el que avancen rápido en la exploración y entonces en otras técnicas y también en la extracción efectiva.
También puede no venir dado por la curiosidad, y sí por la necesidad. Pero explorar por necesidad implica que cuando se encuentra lo que se busca, se acaba la exploración. Por eso nuestra especie debe tener curiosidad sobre su medio ambiente, de un modo u otro.

Pero también he pensado que la exploración puede no ser clave. Quizás la especie sea muy territorial, y conozca muy bien su terreno. Mediante crezca la población, su territorio se irá ampliando hasta que tarde o temprano se topen algo bueno.
No obstante, lo he descartado. Necesitamos la curiosidad para ser civilización tecnológica, y en ese caso es mejor explicar el reconocimiento del medio con la exploración. Explorar permite descubrir nuevos materiales y fenómenos en la naturaleza. Con ello, la astronomía surge por la curiosidad extrapolada al espacio, el submarinismo por la misma hacia el fondo oceánico, etcétera. No hace falta entonces una exploración física, sino que visual o de reconocimiento del medio. Pero para eso necesitamos tecnología necesaria y así percibir lo que está ya muy lejos del alcance de nuestros sentidos... aunque en este escalafón recién vamos a aprender sobre ellos.

22- Vista (E)
El sentido más importante para el hombre es nada más uno de los muchos sistemas de percepción que debe y/o puede tener un ser viviente. Como mencioné en lo del escalafón cero, si un ser vivo no tuviera al menos un sentido, ¿De qué estamos hablando? No podría ser una cosa viva tal vez, mucho menos generar tecnología, pues ese ser estaría desconectado de cualquier cosa que definamos con una palabra, y esa palabra se me escapa. Eso sería todo para él: la nada. Y la nada, todo. Sin contacto ni comunicación con nadie, ni saber que hay más que él, y saber que él es algo, y ya se me hacen pocas las palabras para describir abstracciones: la imaginación les revelará todo lo que para un ser sin sentidos no es revelado.

Herramienta de recepción electromagnética muy eficaz
Pero bueno, la vista se describe como la percepción de un ser sobre cierta parte del espectro electromagnético. No se necesitan mayores explicaciones para el árbol de datación, porque esta mínima expresión es la adecuada bajo estos contextos. Y es que, por enésima vez, no sabemos cómo son estos seres ni cómo perciben. En todos los seres vivientes de los que tengo noticia, esa percepción es traducida en forma de imágenes por algo llamado ojo (o más bien el cerebro, pero el ojo es el que... bah, sí me entendieron).
No, para los que crean adivinar: no me refiero a qué es un ojo. Un ojo es lo que capta una parte del espectro electromagnético. Da lo mismo si el ojo, o cuántos ojos del alienígena sean totalmente distintos de lo que nosotros estamos acostumbrados: esa es la palabra que define cualquier clase de ojo. Para qué hacer mayores distinciones en eso, por ahora nos sirve. Ojo sería entonces un concepto relativamente similar a la palabra radar, con la diferencia de que el ojo no busca ni está esperando nada, sólo ve.
Lo que me mantiene en la inquietud no es el ojo, sino la parte que decía... esa percepción es traducida en forma de imágenes. Por eso la explicación trata sobre lo que se percibe, y no sobre cómo se percibe o cómo se entiende esta percepción. ¿Y si los extraterrestres hacen justo lo contrario a lo que pasa en la tierra, y oyen las imágenes y ven el sonido?

La diferencia entre sonido e imágenes es, si se ponen a pensarlo, pequeña conceptualmente. Un sonido es una onda mecánica, y la luz es una onda electromagnética. Pero las dos son ondas y sufren fenómenos idénticos, salvo las inherentes a la diferencia ya dicha. Entonces una biología que se desarrolle de forma no terráquea podría desarrollar ojos para las ondas mecánicas y oídos para la luz. Eso no pasó en la biología de las criaturas de este mundo quizás por qué, y quizás haya o no haya en una biología orgánica un método evolutivo que pueda concebir algo así.
Es más, los astrónomos pueden escuchar las emisiones del espacio, que son necesariamente electromagnéticas, y el sonido es posible de ver gracias a un sonar, aunque se trate de una visión en tercera persona ¡Ver el color de lo que suena ha de ser divertido! Un par de algoritmos que traduzcan longitudes de onda audibles a un símil luminoso, unas gafas así como de esquiador, dos micrófonos, un software adecuado y una pantalla frente a los ojos, coordinando bien la orientación en 360° del sonido y calculándolo para nuestro ángulo de visión y distancia bifocal. Puede sonar raro, pero no lo es: en SSTV se nota claramente que sonido se puede transformar en imagen, claro que la señal está hecha para ser una imagen lógica. Recoger del ambiente solo nos dará una maraña de colores desordenados, o tal vez sólo estática o un color negro.

Al primero que lo invente ¡Que me lo regale! O si no le por andar haciendo caridad, que me deje pagarlo en incómodas cuotas. Lo contrario, escuchar la luz, no me parece gran cosa, pero es bonito fantasear.

En fin, entonces la definición de este sentido hace referencia a lo que se percibe, no a cómo se comprende. Hablaremos de la luz sin importar que los seres la vean, la oigan, la saboreen y les dé asco. Por supuesto, nada podemos saber acerca de lo que para ellos sería su espectro visible. El poder ver en ultravioleta les podría hacer comprender de mejor forma los fenómenos nubosos, o el daño de ese color específico a la piel, o lo que sea que les cubra. Eso, por supuesto, si las ultravioletas de su estrella fuesen homologables a las nuestras en su impacto y/o cantidad.
El espectro para ellos visible también influiría en hacerles notar propiedades importantes antes o después que nosotros. Si nuestros seres ven en microondas, y ante una fuente de microondas ven lo que sucede a los alimentos con mucha agua, inducirán que se trata por un color específico y, aunque no sepan por qué, ese color quema las cosas: ¡A ponerse a hacer lámparas de ese color para cocinar! Por supuesto, este ejemplo es un tanto forzado: haría falta una fuente natural de microondas para que lo notaran, y dentro de un planeta no es muy común, casi todo proviene del espacio.

No obstante, también importará si los seres ven en color. Si no distinguen la diferencia de forma tan notoria como nosotros, pues les costará definir qué hongo es nocivo y cuál no, qué demonios pasa con los arcoiris, y eso significaría mayor dificultad para comprender la refracción, reflexión, convergencia, en fin, todo lo relativo a la luz. No ver en colores ¿Podría hacernos más difícil descubrir el efecto fotoeléctrico, en donde el color es algo clave? Con mediciones correctas por supuesto que no, pero las serendipias y casualidades siempre pueden ocurrir, y un menor grado de detección del entorno con nuestros sentidos bajaría este factor de azar. Faltan escalones y escalones aún para que nuestros sentidos dejen de tener que ver con los descubrimientos e inventos.
Tampoco podemos saber en qué podría beneficiar que la especie de pruebas tenga una capacidad visual sorprendente, cuatri, quinti, sexti, enesicrómata, e interpreten más de 3 colores base. Imagínenselo.

Para terminar de hablar de visión, el espectro visible de las criaturas influirá en sus futuras transmisiones. ¿Se imaginan ustedes que nos diera la idea de transmitir las señales de TV satelital en radiación visible? ¡La de caos que habría en el cielo!

23- Olfato (E)
El olfato es la capacidad de percibir las moléculas o átomos desprendidos de un todo más grande, por lo general dando vueltas por el aire, conducido por corrientes de viento. Para un cazador, el olfato es tanto o más importante que la vista, puesto que las partículas pueden trasladarse por kilómetros, y la vista no tendría tanto alcance a menos que vivieras en un mundo repleto de espejos o absolutamente plano, sin nada que tape (o que fueras un braquiosaurio). El olfato en el humano está pobremente desarrollado al compararse con otras especies, y es el sentido que a su vez más nos influye de forma subconsciente. A nivel estructural del raciocinio, la vista y el oído dominan y a través de ellos podemos comprender nuestro lenguaje y hacer trabajar nuestro neocórtex. El olfato opera a niveles más profundos, pese a nuestros vanos esfuerzos para subir esto a un nivel más consciente con perfumes o colonias.

Un mamífero muy familiar con uno de los mejores olfatos
Imaginemos todo lo contrario: que nuestra especie de experimentación base su lenguaje en el olor. Ellos emitirían combinaciones de elementos al aire y el receptor los olería. El sistema podría, a nuestros ojos, ser problemático porque cualquiera podría oler esas palabras, y no habría privacidad. Pero eso es un problema para nosotros los humanos; podría ser la base de una gran sociedad de fraternidad entre sus miembros, pues nada hay que ocultarle a nadie (no se puede), todos nos conocemos entre todos y nos apoyamos.
Pero avancemos: queremos que sólo llegue a una sola persona. Eso es dudoso, pero bien que los seres pueden emitir sus moléculas y luego aletear, soplar o hacer algo para que estas se dirijan en una dirección y no se distribuyan para todos lados. Insertando el concepto de la privacidad estos seres podrían detectar y usar algunas pequeñas corrientes de aire en algunas épocas del año para comunicarse a mayor distancia, varias ciudades más allá, y el uso y ejercicio de esto significará en un mayor conocimiento de lo que es la aerodinámica, con lo que estos sujetos podrían hacer túneles neumáticos entre sus pueblos en vez de cables telefónicos, y eso en la época del renacimiento. Pudiera ser tan eficaz este método, que las corrientes que trasmitan muchas voces de una ciudad a otra, impidan que exista la necesidad de cualquier emisión de radio por un largo tiempo, pero no lo creo, puesto que las muchas “voces” se entremezclarían, y nadie sabría para quién es el mensaje, y acaso sabrán separar un porción del resto.

Pero tampoco obstruiría el avance hacia las telecomunicaciones. En el futuro estos bichos tendrían una clase de telefonía muy rara: este teléfono tendría que tener una reserva de gases, el cual va liberando moléculas que esta especie entienda, según el código enviado por teléfono las libere. Podría soltar varios tipos de compuestos, o ser la densidad de uno solo lo que tenga significado; y entonces habría que ir recargando esto yendo a la tienda o, mucho mejor, gritando un poco unos olores dentro del cargador. Interesante.
Ya no puedo imaginarme algo como una internet olorosa, pero habría oloroscopios, los cuales transformarían radiaciones características de ciertos elementos en información odorífera, por supuesto con un cargador suficientemente grande y variado. ¡No vayan a oler Urano!

24- Oído (E)
La audición es la cualidad y capacidad de percibir las emisiones mecánicas del ambiente dentro de una cierta longitud de onda. A diferencia de lo que era la vista, acá sí tiene mayor relación el sentir esto como “sonido”, puesto que en este caso sí existe una gran diferencia en cuanto a la percepción del entorno. Sentir un sonido permite conocer la dirección y la distancia pero, por ejemplo, el tener un sonar da mayor capacidad de captación del medio. Además que un sonar depende de la emisión de sonidos propios, así que son conceptos totalmente diferenciados.

Está claro que este sonido dependerá mucho del sitio en el que habiten las criaturas, en relación con la velocidad de propagación, ecos, distancias efectivas… todo eso influirá en el uso comunicativo que se le dé a estos sonidos, por supuesto, si es que se comunican hablando. Hablar no necesariamente involucra un idioma (o no hasta el momento), ya que nuestra especie por puro instinto reconocería los llamados de las crías, el miedo ante una presa, las ganas de una cópula, etcétera. Nuestra especie de pruebas está muy en pañales todavía como para cambiar este concepto de lenguaje. Hablar será la comunicación vía sonidos emitidos entre las criaturas.

26- Tacto (E)
El tacto es algo muy trascendental, o al menos para nuestra biología. El tacto es lo que nos hace definir los límites de nuestro propio cuerpo, y gran parte de la capacidad de movimiento también. Traten de mover los labios luego de ser anestesiado por el dentista… cosa difícil, ya que si no sentimos nuestros labios, ejecutar el movimiento es complicado (y si lo logran, tampoco lo sabrían sin un espejo a mano).
El tacto queda definido para este árbol como “la capacidad de sentir algo que está tocándose directamente con el órgano para el tacto”. Esto lo definí así porque no podría asegurar que otras especies con diferentes biologías tuvieran tacto alrededor de todo su cuerpo, y aunque eso me parecería sumamente raro, prefiero ser más imparcial. Quizás tuvieran algo como tentáculos, o manos, y sólo sintieran lo que tocan en esas zonas, no en otras.

Por otro lado, ese “sentir” es un tanto ambiguo. Nosotros con el tacto podemos definir la temperatura del objeto, su consistencia, si es líquido, sólido, gas, en fin, es algo bastante más completo de lo que parece a simple vista. ¿Pero y ellos? Tal vez puedan sólo notar que algo es áspero o suave, pero no la temperatura de esto que tocan. También sería algo bastante anormal a lo que nosotros nos hemos acostumbrado, pero ya saben: mejor ser imparcial para que cuando, en algún futuro, nos topemos con estos sujetos de pruebas, no nos llevemos sorpresas irreconciliables (y lo digo porque acá en la Tierra sólo falta ser un poco más moreno que otros para tener problemas irreconciliables). Por lo tanto, este “sentir” sólo trata de comprender que hay algo tocado.

El gusto viene ímplicito en este ítem. También es tocar.
Por esa razón, para el árbol este concepto comprende y abarca al sentido del gusto. A efectos prácticos, degustar no es más que tocar las cosas con la lengua y extraer informaciones diferentes a lo tocado con las manos. Por ello es esta definición de tacto: los insectos degustan por sus patas, ¿Y qué sabemos de los extraterrestres? Esta información de degustación es útil para no ingerir cosas tóxicas o que nos hagan daño (que para eso es la lengua, las cosas nocivas saben mal por esto y para esto), así que no me parecería raro que estos seres degustaran las cosas antes de llevárselas a la boca. Podrían hasta hacer materiales que sabiesen bien para atraer al sexo opuesto y darse una deliciosa degustada que llevaría al acto reproductivo. Y esto, a gran escala, podría influir impensadamente en sus ciencias de construcción y también a lo referente al vestuario. ¡Habría gente “lamiendo” las pinturas artísticas, en vez de mirarlas!

Entonces nuestro ítem N° 25 desapareció por una sencilla razón, y es que el acto en que se percibe la sensación es físicamente la misma: tocar algo (¡Vamos! Justo al revés de lo que pasaba con la vista). Toman algo con las manos, lo tocan. Perciben un sabor, lo tocan con la lengua. Da igual que sean procesos absolutamente diferentes a nivel químico y biológico.
Insisto en que no podemos asegurar cómo será el proceso químico y nervioso para percibir sabores, temperaturas, consistencias, así que pueden tener estas cosas un solo receptor para todo esto junto, o uno diferente para cada uno, depende cómo sea su proceso de evolución.

27- Sonar (E)
Ellos son hábiles cazadores gracias al sonar. Son horribles.
Como ya sabían, el sonar iba a tener su ítem aparte. Aunque nosotros no tengamos un sonar natural, hay especies que sí. Hasta donde sé, los murciélagos emiten sus ultrasonidos, estos rebotan, y ellos van entonces calculando por la noche dónde hay muros, árboles, o insectos. Eso significa que emiten sonidos en una longitud de onda suficiente para que toque a un insecto tan pequeño, y eso ya no es audible para nosotros, que sólo percibimos agudos de hasta 2 centímetros. (Y si es que, porque con la edad, los audífonos y la contaminación acústica eso deja de ser una realidad con el tiempo). El delfín opera diferente. También emite sus ondas ultrasónicas, las que rebotan y llegan de los lugares antes o después, y así se establecen distancias. La diferencia es que el murciélago calcula, pero los delfines van formando una imagen mental del área. Tienen una zona del cerebro definida para tal cosa, con lo que tienen un mayor grado de percepción que un murciélago. En el delfín esto es un sentido a cabalidad, pero en el murciélago es sólo una característica compleja de su audición.

También hay que tomar en cuenta que en el agua el sonido se transmite a mucha mayor distancia y mucho más rápido, de modo que un delfín puede distinguir un pez de otro a dos kilómetros (dependiendo qué obstáculos en el camino).
Un murciélago no podrá distinguir nada menor a 3 o 4 milímetros, aunque se me escapa el dato de la distancia. Deduciendo un poco, no debiera distinguir algo a 500 metros sin un pequeño retraso perceptible para él, ya que la velocidad del sonido en el aire es de 340 m/s aproximadamente.

Y este animal también, con lo que resulta tierno.
En fin, que el sonar es un medio bastante eficaz, y el contar con sonar en nuestros sentidos también hubiese cambiado las cosas en cuanto a nuestra arquitectura. Sin mencionar mucho el hecho de que los salones vendrían acomodados para diversos tipos de eco, pudimos haber calculado con mucha mayor facilidad las distancias ya que nuestra percepción espacial y de lejanías hubiera sido más compleja que tan sólo teniendo los ojos para estas referencias. Las matemáticas y/o la geometría hubiesen contado con una mayor “naturalidad” para la gente desde sus inicios, y crear planos para un edificio, por ejemplo, se daría mucho más por intuición que por calculadora (aunque esta no dejaría de hacernos falta).

Hemos aprendido mucho sobre los sentidos y la repercusión en nuestra arquitectura ¿No? Creo que cada vez que me adentro en estas ideas, se me hace más fácil concebir que una especie extraterrestre sea demasiado distinta a nosotros. ¡Lo difícil es que su civilización sea parecida!

28- Radar (E)
Dudé bastante sobre colocar este ítem o también hacerlo desaparecer, ya que bajo nuestro concepto de Vista, el radar es casi lo mismo. Recordemos que lo que interesa de aquel sentido no es si vemos imágenes, o cómo percibimos lo que a nuestra especie le sería el espectro visible. Estamos captando emisiones electromagnéticas, o sea, un radar. Pero fue el casi lo que me llevó a terminar incluyéndola, y es que el hecho de un radar da más de sí que la clásica vista. Nosotros con la vista no podemos mirar cosas a través de otras (salvo que sea traslucido, obvio) y eso es lo interesante: esto nos sirve parecido a como un sonar le ayuda al delfín. Quizás pudiéramos hacer imágenes mentales de áreas grandes, con órganos mayormente repartidos en el cuerpo, no como los ojos. Esto dependería de la capacidad reflectante del ambiente, lo que puede darnos a cambiar el entorno para que nuestros “mapas mentales” sean más amplios, y así encontrar calles y calles a la lejanía (y consultamos el olor para saber cómo se llama la calle, por supuesto).

Todo esto de los sentidos me ha llevado a pensar que mientras más aptos sean en reconocer su medio, la urbanización de la naturaleza sería más acelerada. Pero no haré ninguna teoría sobre ello todavía, no estoy segura de que el árbol lo demuestre a ciencia cierta.

29- Percepción térmica (E)
Creo que en castellano esto se llama “termocepción”, pero no estoy segura de que se use de igual manera que yo hago acá. Si alguien me lo aclara, pues agradecida.

Esto de la percepción térmica se basa en lograr reconocer el calor del entorno hasta una determinada distancia. Nosotros no calificamos para esta definición, ya que nuestra concepción de la temperatura se basa en el tacto, cómo ya vimos. Por algo usamos ropa. No tenemos algún órgano que cumpla este rol, pero hay animales en el planeta que sí, cómo por ejemplo las serpientes[6]. Las escamosas y alargadas criaturas son capaces de detectar un ratón aunque no lo vean directamente, porque como buen ser vivo animal, por lo general emiten más calor que el resto del entorno. Quizás una especie de sangre fría tenga mayor capacidad para esconderse, pero aun así no sería cosa sencilla, ya que sigue siendo más caliente que las plantas y las rocas por ahí. Además que el término es engañoso: hay seres de sangre fría con esta a mayor temperatura que los de sangre caliente.
Ella, básicamente, se come la comida calentita.
Si nosotros hubiéramos tenido un sentido como ese, pues nos hubiese facilitado las cosas lo suficiente como para ser más adelantados en, o concebir antes, áreas como la aerodinámica, la termodinámica, extracciones de energía, y obviamente, trabajo y combustibles. Pero eso no pasó, qué tristeza.

Hablando de termodinámica, es obvio que estoy usando de forma muy vulgar el término “calor”, pero no interesa. El sentido está enfocado a la definición rigurosa de temperatura, con lo que en el vacío, adiós a esa opción. Allá no hay temperatura, pues no hay mucho átomo que transmita calor, sólo la radiación nos queda.

Debo añadir que esto lo escribí sin conocer bien el método en que las serpientes captan el calor del ambiente, y no estaba segura si lo que hacían era percibir la temperatura, o la radiación infrarroja. Luego confirme mi sospecha: detecta los infrarrojos, y los mamíferos somos buenos en desprenderlos. Sin embargo, no corrijo el ejemplo porque de todos modos detalla de buena forma lo que quiero. Además, desconozco si algún animal en realidad siente “temperatura” a la distancia y no energía infrarroja (no veo cómo), así que esta puede ser una quimera más que algo real y factible. Lo mantengo porque… ¿Quién sabe?

Pero han de ver que basados en el árbol de datación, el sentido de nuestra amiga culebrita es Radar, no Percepción Térmica. Espero todo esto no confunda sobre qué diablos es lo que hace una serpiente, y qué es percepción térmica, que de lo contrario pongo negritas, cursivas y cuadritos de todos colores.

30- Percepción magnética (E)
He dejado los sentidos que no tenemos para el último, y aquí está otro más: la percepción de campos magnéticos o corrientes eléctricas. Son muchas las especies de aves (o todas, no lo sé) las que tienen consciencia del campo terrestre, y lo utilizan para sus migraciones a lo largo de miles de kilómetros, ya que eso significa que vienen con brújula incorporada. Los tiburones también perciben estos campos magnéticos, y los experimentos demuestran que tienen un gustillo por ir hacia donde está el foco de estos campos.
Hay variadas teorías, sin comprobar, que proponen a diferencias eléctricas en el suelo como la razón de que muchos animales puedan presentir los terremotos. Yo creo que algo que ver tendrá, junto a infrasonidos, pero no viene al caso en este ítem.

Con un sentido capaz de electrocepción ¡Uff! Ni imaginarlo. Los conocimientos eléctricos se hubieran dado mucho antes, y con eso cualquier mecanismo capaz de soltar energía en el proceso. Podríamos haber tenido telecomunicaciones a una época asombrosa, y ahora quizás qué habría. Además, indirectamente nos hubiera ayudado en la navegación y el conocimiento geográfico.

Lo que nos importa es todo lo que nos perdimos por ser unos simios sin esas capacidades. He reducido al mínimo las posibilidades en estos sentidos y sus porqués, debido a la duración de esto (aunque nos imaginamos sobre arquitectura de los extraterrestres un montón). Ya está resultando prohibitivo de tan largo, pero hablaremos de ello en los respectivos ítems de cada técnica, o tecnologías.


Pero bien, esos fueron los primeros pasos de nuestra especie en testeo. He de aclarar que es poco probable que estos últimos ítems de los sentidos (22 al 30) den paso de forma estricta a otros adelantos mayores, pues, para el árbol de datación, esos sentidos son obvios. Si lograste construir una antorcha es porque conociste el fuego, la madera, quizás el tallado, y por supuesto que tienes capacidades físicas para construirla. Tuvimos buenos los ojos para mirar el palo para la antorcha, el tacto bueno para sentir ese palo mientras construíamos; se da por sentado que tenemos las capacidades para producir los objetos y técnicas descritas. En la introducción quedó claro que no se incluirían cosas que no llegasen a ningún lado, pero no es igual con los sentidos. Estos sí nos llevan a todas partes, lo que resulta difícil es ubicarlos a modo de fórmula.

Llegará el momento en que definitivamente los seres por sus propios medios físicos no podrán construir implementos o profundizar sus técnicas, y debieran en ese entonces ya tener maquinaria. Cuando eso pase, estos sentidos irán quedando obsoletos uno a uno, hasta ya prescindir de ellos en lo que a formas de descubrimiento concierne. La vista será reemplazada por telescopios y microscopios, el olor por sensores químicos, la audición por los parlantes y/o audífonos, y así.

Todavía es muy prematuro hacer descripciones de supercivilizaciones basadas en el primer escalafón, ya que en este primer paso no se puede hablar todavía de “civilización”. Tal vez podamos establecer como supercivilización algo como las hormigas, sin embargo ellas tienen técnicas y características pertenecientes al segundo paso. Nuestros seres de prueba todavía siquiera han comenzado a escalar en su desarrollo, y no son más que animales, no diferentes a los que pueden pillarse merodeando por ahí en su entorno, quizás para comérselos o tal vez para arrancar de ellos.


[1] Principalmente por la cantidad de energía que debemos poder extraer y utilizar efectivamente. Una civilización clase II debiese poder utilizar la energía de su estrella, y una civilización III la de su galaxia entera.
[2] Esta afirmación me ha producido muchos golpes intencionados a mi cabeza. No obstante, será difícil sacarme de este punto de vista.
[3] Y si nunca ha comido, le informo que ud. es un extraterrestre y me gustaría que no nos invadiera, ni esas cosas malas. Además que no necesita comer, así que para qué va a querer esclavizar a la humanidad ¿Cierto? En caso de que ud. esté convencido de que no es extraterrestre, es entonces un robot, y en ese caso le pido encarecidamente que no se quiera rebelar contra la humanidad, ni nada de eso.
[4] Sé muy bien que la evolución no "elige" nada, pero a nivel de la definición aquí dada no he cometido ningún pecado. Tampoco he visto plantas muy listas que digamos.
[5] Cuando la avispa está en grupo, ya que hay un número de hermanas avispas en cantidad que ella jamás llegará a reconocer, pues las avispas son infinitas. Dudo que una avispa reflexiones sobre si una cantidad es mucha, pero mucha; o si hay infinitas. ¡Así que el panal es el universo entero para ellas! Pero lo digo sin ser avispólogo, lo deduzco sólo a través de Cantidades (L)
[6] Al continuar la lectura, se darán cuenta de que he cometido un error a propósito. Sólo pongo esta nota al pie en caso de que se espanten al leer eso.

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