Hay bastantes entradas como borrador, y varios links no funcionan. Se solucionará a ritmo semanal, y habrá entradas luego del tiempo de descanso que tomé. Saludos!

19 ago. 2011

La máquina de Larissa

Anotaciones previas:
-Esta entrada toma que tú ya sabes acerca de paradojas del tiempo, sino es así, es buena idea visitar este artículo de la Wikipedia, para quedar un poco al día.
-El hipertiempo es un argumento ficticio, y no conforma parte de ningún modelo probado acerca del universo. Por lo tanto, lo que se dice en esta entrada no es divulgación científica, es sólo un ensayo.

¿De verdad querrías matar a tu abuelo?
Los viajes del tiempo. Sí, parecen ser interesantes y tenemos varias razones (paradojas) para pensar que no es posible realizarlos. Ese sería el triste fin de esta reflexión, de no ser por nuestro amigo el hipertiempo. Hay múltiples motivos físicos que hacen teóricamente inviable el viajar por el tiempo bajo ningún medio del que disponga la ciencia actual o del que disponga la ciencia en el futuro, aunque distorsionemos las leyes del universo lo más que podamos para aliviar el panorama. La complexión real es bastante pesimista.

Pero no me pondré a dar lata acerca de los costes energéticos  agujeros negros o de gusano, cuartas dimensiones, no... lo que interesa, o al menos por el momento, son las paradojas del tiempo. Ya saben, matar a tu propio abuelo antes de engendrar a tu padre, conocerse a uno mismo, cambios en la historia, lingotes de plata, ¡Genial! Aparte de medios físicos que nos hacen alejar de la imaginación una posibilidad real de viaje en el tiempo, hay motivos, se diría, "argumentales", para que no sea posible. Y el estudiar la paradoja del abuelo nos da una buena perspectiva de las cosas y, aunque tiene una respuesta abierta de la que cada persona puede formarse una idea, esta entrada toma en cuenta que sabes suficiente.

Y es que, lectores, ahora vamos a entender de una vez por todas a qué rayos me refiero con Hipertiempo, dejando quizás resueltas varias cuestiones. Esto es altamente debatible, por supuesto, pero me queda el sabor de boca de rozar con la idea, de tener en la punta de la lengua alguna genialidad, aunque finalmente nada pasa. Si nuestro hipertiempo existiera, quizás nos salvamos de nuestras paradojas, pero a un alto costo. Qué suerte que esto sólo sea un ejercicio mental, porque a partir de aquí, las cosas se vuelven un tanto maníacas.

Pero no todavía, ya que no sabes lo que es el hipertiempo. Ni tampoco lo sabrás, porque en nuestra vida diaria tiempo e hipertiempo son indistinguibles uno de otro. Tan sólo percibirás la diferencia de dos formas: a velocidades casi lumínicas, o siendo una partícula que viaje atrás en el tiempo. Ambas formas son muy abstractas, así que tomaremos nuestra partícula elemental y la llevaremos al mundo macroscópico con una paradoja de mi invención, la cual en un alarde de creatividad he llamado "La máquina de Larissa".

Bien, una advertencia primero. Si el artículo te resulta demasiado largo de leer, retrocede en el tiempo antes de leerlo y déjate un mensaje para que no lo leas. Comprendemos que pueda tomar algo de tiempo.

¿Podrás hacer eso en realidad? Veamos. Leíste este artículo, con lo que ese fue el detonante para que decidieras que no deberías haberlo leído. Si vas al pasado a aconsejarte no leerlo, y tú de verdad no lo lees. ¿Cómo pudiste haber regresado para advertirte de que esta entrada daba asco? Hay variadas soluciones para el problema, de modo que efectivamente puedas advertirte y salvarte de haber perdido el tiempo. La maquina de esta nueva paradoja es más o menos del mismo estilo, y sufre, de hecho, muchas mayores paradojas. Todas sin respuesta o con miles de ellas, ninguna concluyente. ¡Ay, pero en cuanto apliquemos el hipertiempo!

Sales de tu casa, pasas por tu jardín y antes de dar cinco pasos se materializa frente a ti, con grandes luces y sonidos lindos, aunque ruidosos, una máquina del tiempo. Esta máquina del tiempo tiene forma de cabina telefónica, de forma que puedes caber dentro de pie, y manejar el tablero para programarlo contigo o sin ti. Y de hecho, la máquina venía vacía. Sin nadie en el interior. Mirando el tablero te das cuenta de que alguien la mandó desde el futuro. Desde un solo minuto en el futuro. O sea que en 60 segundos más alguien mandará la máquina para que aparezca frente a ti y casi te aplaste.
De hecho, al ingresar a la máquina de Larissa, te fijas que hay un timer que ya lleva un minuto transcurrido. 

Nuestra peculiar maquina del tiempo.
¡Bien, supongo que nadie a quien se le aparezca una maquina del tiempo de la nada va a seguir su camino normalmente!, por lo que te pones a reflexionar: "a ver, la máquina apareció de pronto, sin nadie, y entonces... ¿Cómo fue que apareció frente a mí?
Y sufres una revelación: ¡Tu mismo la enviaste, justamente la mandaste de vuelta al momento en que apareció materializada frente a ti! Como has leído muchas paradojas del tiempo, sabes que debes hacerlo para preservar la continuidad espacio-tiempo, porque si la máquina apareció, es que fue mandada por alguien, y si no la mandas, pues que no aparecerá frente a ti y eso sería realmente extraño. Así que te metes, la programas para ir exactamente un minuto al pasado, y te demoras exactamente un minuto en realizar esta tarea.
Y, por supuesto, tu tienes que ir a buscarte al conejo en el jardín, con lo que te sales de la máquina, de forma que aparezca ésta vacía frente a ti en el próximo un minuto pasado, o sea, en el pasado un minuto pasado, que parece que vendría siendo lo mismo. Pero esto no es un problema lingüístico.
Tú te fuiste a buscar al conejito escondido en tu jardín, y te olvidaste de la máquina, porque como la enviaste al pasado en que se te apareció frente a ti, desapareció y ya no te interesa. Salvaste la continuidad espacio-tiempo, eres un héroe.

¿A pito de qué mencioné lo de un futuro minuto al pasado, o del pasado minuto al pasado? Si te fijas bien, son la misma cosa, salvo porque el timer dentro de la máquina sigue corriendo. Y eso es un problema. Mandaste la máquina justamente adónde te la topaste (casi aplastándote, desconsiderado contigo mismo) y creíste salvar la continuidad espacio-tiempo, pero te olvidaste que había un cronómetro en la máquina, el cual lo viste en un minuto cuando esta máquina Larissa apareció. Pero te demoraste otro minuto en devolverla para allá, así que ahora ese timer tiene dos minutos. ¡Curioso efecto!  Y aquí es donde empiezan las paradojas.

¿Será acaso este un universo nuevo? Un universo donde hay una máquina que apareció con un minuto, otro universo donde esta apareció en dos, en tres, cuatro, y así. Pues si es así pareciera cada universo estar detonado por el universo anterior, con lo cual podríamos dudar de que esos universos siempre hayan existido, pero fuera de nuestro alcance. Y en caso de que la máquina "cree" de algún lado universos debido a su andar del reloj ¿De dónde saca energía y masa ese universo para existir?
¿Y si no interesa el cronómetro para nada? Es la misma máquina del tiempo, independiente de si hay un cronómetro. Te la topaste, hiciste lo que tenías que hacer, y desapareció de vuelta.

Aquella idea sugeriría que esto es una especie de bucle infinito: la máquina apareció, la mandaste, apareció, la mandaste, sin importar el tiempo de este cronómetro; con lo cual esto habría pasado infinitas veces, hasta el cansancio. Pero ¿No sería esto igual a si hubiera sucedido una sola vez? Infinitas veces arbitrarias en el tiempo son lo mismo que si hubiera sido esto un hecho único. Apareció la maquina, la programaste, fue de vuelta, y fin del cuento. Y así nos ahorramos crear universos paralelos.
Pero no pudo haber ocurrido tan sólo una vez, ya que hay una diferencia tangible entre una y otra: el cronómetro no marca lo mismo.


Tampoco puede ser que el cronómetro no importe, porque eso en un universo real (no de ejemplo), implicaría una incertidumbre absoluta de la máquina referente a su tiempo, y convertiríamos cada paso posible del tiempo en una variante, y a la máquina en un estado cuántico sin valores observables. No espero que entiendas eso último pero, en caso de que eso pueda pasar, habría que ser un fotón, ya que algo sin estados propios no podría ser medido, y por lo tanto no hay tiempo. Nuestro fotón parece actuar como si el tiempo no corriera para él, así que es lo mismo. Nuestra máquina Larissa no se mueve a la velocidad de la luz, y el fotón no puede frenarse, así que es una idea infructuosa.

La única solución parece ser el que hayan muchos universos paralelos, conectados estos o no mediante el paso del cronómetro de nuestra cabina de teléfono.

Para el hipertiempo, los univeros paralelos son algo más complejo.
¡Hay otra alternativa, y me parece hasta elegante! No interesa el tiempo de nuestra máquina, porque no hay líneas de tiempo que preservar. O sea, no hay algo en este universo que impida a este cronómetro cambiar, así que este simplemente cambia, y adiós al asunto.

Pero tal vez no. Esa propuesta "funcionaba" para la paradoja del abuelo, pero acá las cosas están hechas de otro modo. En la famosa paradoja donde vuelves y matas a tu abuelo, nos encontramos con que lo pudiste asesinar, y eso es genial (para este ejercicio mental, se entiende). El universo no tiene una línea histórica fija, así que cambiaste el curso de los hechos y tú no vas a nacer. Pero tú ya naciste, en tu universo se dieron los medios físicos para concebirte, y si los cambias, pues pasa otra cosa. Cuando vuelvas a tu época te toparás con que no naciste y nadie te conoce porque no existes, pero estás vivo y mataste al anciano.

Eso no podría ser igual para la máquina, porque el experimento está preparado para que toda causa provenga del futuro. La primera vez (o todas las veces), el cronómetro apareció en un minuto porque tú la mandaste desde el futuro. En el experimento de matar al abuelo, pues matarlo lleva consecuencias hacia el futuro. Tú no nacerás, acción futura. En la máquina de Larissa las consecuencias se dan para eventos del pasado. Piénsalo bien. No funcionará esto de las líneas sin preservación, porque el efecto del cronómetro viene desde el futuro. Es ineludible que el reloj estuvo en un minuto, y luego debe estar en dos; no funciona la cosa.

Quizás una solución "diplomática" sea el hacer que nuestro recuerdo del cronómetro se disipe de algún modo, para que nosotros nunca hayamos visto el contador en 1 minuto. La primera vez apareció en dos minutos, lo mandamos de vuelta, y la primera vez que apareció marcaba tres minutos. Así nos ahorramos el asunto de los bucles infinitos, y el de los universos paralelos. Pero sigue habiendo un hecho físico innegable, y si nuestro cerebro no se acuerda eso es cosa de nuestro cerebro.
Pero, a niveles realistas, nos topamos de nuevo con que la máquina del tiempo está en una superposición de valores. ¿Hay algún sustento en el universo que garantice que nuestra realidad significa una de esas marcas en el cronómetro? Es decir, ¿Por qué nuestro cronómetro marca cinco minutos, si al estudiar el aparato vemos que corre un minuto hacia el futuro? ¿Porque recordamos a la maquina en 5, y no en 1 o en 100 minutos, por qué justo cinco?

No le veo sentido. Nada justifica que un recuerdo "se prefiera" por sobre otro. En mecánica cuántica esto sería una falacia argumental, ya que podremos elaborar siempre cálculos para predecir hasta cierto grado qué número debiera salir (nunca con certeza absoluta). Este experimento está hecho a propósito para que sea imposible determinar cuál hora sería más probable para el cronómetro, no hay más factores que influyan en ese marcador más que el tiempo, pero con partículas subatómicas la cosa no es de ese modo.

Hay otra posible resolución al dilema: la máquina no puede contener un reloj dentro. Al interior de esta cabina de teléfonos el tiempo es infinito, con lo que puede repetir el bucle infinitas veces; o el tiempo no existe. Pero eso haría, otra vez, que nuestra máquina viajase a la velocidad de la luz, y no podríamos meternos dentro sin sufrir las consecuencias. Y aunque dejemos la relatividad de lado, si el tiempo no pasa para la máquina ¿Qué ocurrirá cuando te metes a programarla? Si el tiempo no existe dentro ¿Podrás entrar siquiera?

En todo caso, ya dejé demostrado el punto que quería hacerles ver: cualquier alternativa es pura especulación, y con los conocimientos actuales, pues cualquiera de estas alternativas no significa ni más ni menos que alguna otra. Todo podría ser, o más bien nada podrá ser.

¡Pero es que yo no he tomado el hipertiempo para nada! Si tomo mi herramienta mágica del hipertiempo, voy a dar con una respuesta quizás buena, pero con resultados catastróficos.
Omití unas preguntas más para reforzar que esta idea es impracticable, aún en nuestro ejemplo. Con todo ¡La máquina de Larissa es una máquina! Alguien tuvo que crearla y en algún momento se le acabará su batería y no podrá seguir viajando al pasado. Es imposible que la mandes de vuelta luego de verla, por que encerrarías su "período de vida" en un bucle donde el artilugio ni nació, ni se acaba. Sería aún más raro a lo expuesto dentro del cuadro: haríamos que la máquina durase infinito, pero conjuntamente pasa el tiempo.

Y en partículas elementales, pues tampoco van a ver nada como aquello. La partícula nace, hace sus asuntos de partícula y muere (salvo protones, pues no se ha logrado dar con su período de semi desintegración). No veremos partículas existiendo por que sí, con su período de vida entrampado para siempre, ahí inmutable en el universo. Así que es imposible a menos que se nos escape algo.
Y sí se escapa algo. La máquina puede tener un período de vida de lo más normal, y lo que pasa es que hemos estado mirando las cosas desde el punto de vista equivocado: el nuestro. Hay que ser más empáticos y ponerse en el lugar de la máquina, ya que tendremos al fin un punto de vista con coherencia. Lo que nosotros concebimos como paradoja es por estar en nuestro tiempo común y corriente, pero la cabina se maneja a otros niveles, así que para ella todo pasa normal.

Toda máquina tiene un principio y un final. Toda
Nuestra maquinilla inició su vida como cabina telefónica, hasta que alguien la echó abajo con un camión. Luego fue a parar al vertedero, y un científico que justo vivía al lado tomó el armazón y le puso una máquina del tiempo adentro, de modo que cuando uno apretara los botones saliera a alguna parte del espacio y del tiempo. El científico le puso una batería de duración prolongada, de modo que el aparato funcionase más o menos por 5 minutos. Todo un récord.
En fin, nuestro experimentador enciende su bazofia de máquina, y se demora un minuto en enviarla a donde tú estabas. Tú la ves, te metes, piensas en todas esas cosas sobre preservar el continuo espacio tiempo, y decides enviártela de regreso para que la historia no sea modificada. Ya llevamos dos minutos. Aparece la máquina, la ves, te metes, el asunto del espacio tiempo, etcétera etcétera, y decides mandártela de vuelta. La ves con el timer en 3 minutos, se te ocurren las tonterías de preservar la historia, y ejecutas la misma acción nuevamente. A los cuatro minutos de vida de nuestra maquinita ¡Adivina! Sí, la mandas un minuto atrás, pero entonces la cosa cambia. Cuando entras en la cabina, aparecen cinco minutos en el contador, y como se queda sin energía, te quedas encerrado adentro y te asfixias, pero la máquina tuvo un principio y un final tangibles. Claro, puede sonar raro todavía, porque esto involucra el haber pasado varias veces tu misma situación, salvo la vez en que te quedaste atrapado dentro y te asfixiaste como un pez fuera del agua.

Eso es lo terrible del asunto, el meollo de la cuestión y el punto clave del conflicto. No estamos evitando que existan múltiples universos, pero por cierto que estos existían mucho antes. Para el ejemplo de este caso, hemos de tomar por sentado que todos los universos por los que pasó nuestra máquina eran absolutamente iguales, salvo en lo que respecta al tiempo propio de la maquina, su tiempo de vida. Recuerden ese concepto, porque el hipertiempo tiene fuerte relación con ello.
En una escala real del concepto, no tenemos idea de estos universos, así que podrían ser iguales o no, o tal vez no existir y haber otra respuesta. De eso no nos preocuparemos todavía, vayamos despacio.

Pero esta entrada ya ha quedado demasiado larga, y no hemos contestado nada. La máquina de Larissa, no obstante, nos ha permitido darnos cuenta de que, al menos para el concepto del hipertiempo deben haber más universos. ¿Pero y por qué? ¿Finalmente qué diablos era el hipertiempo, que no lo expliqué de verdad? ¿Qué consecuencia tiene este asunto de ir pasando de universo en universo?  Lo demostraré en la siguiente entrada acerca de esto, la Internet Multiversal.

1 comentario:

  1. Maldición, no tienes oficio! y es grandioso. Me parece maravilloso que te a alguien le interesen tanto este tipo de cosas, estuve buscando en varias páginas porque estoy escribiendo una historia con el hipertiempo. Y aunque me dejó mas confundida que antes esta entrada, me gusto mucho y pienso seguir leyendo para averiguar mas de lo que consideras hipertiempo ya que pienso que tienes ideas maravillosas que impresionantemente podrían salir del cerebro de cualquier persona con sentido común pero nadie tiene y a nadie le importa tener esta capacidad. me gusto mucho la entrada 20ptos!.

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