Hay bastantes entradas como borrador, y varios links no funcionan. Se solucionará a ritmo semanal, y habrá entradas luego del tiempo de descanso que tomé. Saludos!

9 jun. 2012

Asimov - Un problema de números

El profesor Neddring contempló benévolamente a su estudiante graduado y no vio en él el menor nerviosismo. El joven estaba tranquilamente sentado; su cabello era un poco rojizo y sus ojos ávidos, pero atemperados; llevaba las manos en los bolsillos de su bata de laboratorio.
"Un espécimen prometedor", pensó el profesor.
Hacía tiempo que sabía que el joven estaba interesado por su hija. Más aún, hacía algún tiempo que sabía que su hija estaba interesada por el joven.
-Hablemos claro, Hal.- Dijo el profesor- Has venido a verme para obtener mi aprobación antes de declararte a mi hija, ¿verdad?
-Verdad, señor.- Asintió Hal.
-Concedo que no soy uno de esos padres anticuados, ni tampoco demasiado moderno, pero estoy seguro de que no se trata de una novedad.- El profesor metió las manos en los bolsillos de su bata y se retrepó en su sillón- La juventud, hoy día, no suele pedir permiso. Y no me irás a decir que renunciarás a mi hija si te niego ese permiso.
-No, si ella todavía quiere casarse conmigo, como supongo. Pero me gustaría...
-... Conseguir mi aprobación. ¿Por qué?
-Por diversos motivos prácticos. Aún no tengo el grado de doctor y no quiero que se murmure que salgo con su hija para que usted me ayude a obtenerlo. Si usted piensa esto, dígalo con claridad, y tal vez aguardaré hasta que me haya graduado. O tal vez no aguardaré, y correré el albur de que su desaprobación haga más difícil para mí conseguir el diploma.
-O sea que, en beneficio de tu doctorado, opinas que sería mejor que tú y yo fuésemos amigos.
-Honradamente, sí, profesor.
Hubo un silencio entre ambos. El profesor Neddring meditaba en el asunto con cierta vacilación. Su labor investigadora se refería actualmente a la compleja coordinación del cromo, y existía una dificultad bien definida en reflexionar con precisión respecto a algo tan impreciso como el afecto, el matrimonio, y el futuro probable de cada uno de los implicados en el asunto.
Se frotó su suave mejilla (a la edad de cincuenta años era demasiado viejo para lucir alguna de las barbas adoptadas por los miembros jóvenes de su departamento), y murmuró:
-Bien, Hal, si deseas saber cuál es mi decisión, tendré que basarla en algo, y la única forma en que yo puedo juzgar a la gente es por medio de sus poderes de razonar. Mi hija te juzga a su manera, pero yo he de juzgarte a la mía.
-Es justo.- Aprobó Hal.
-Entonces te lo explicaré.- El profesor se inclinó hacia delante y garabateó algo en un papel- Dime qué significa esto y te daré mi bendición.
Hal cogió el papel. Lo que había escrito el profesor era una serie de números: 69663717263376833047.
-¿Un criptograma?- Se extrañó el joven.
-Puedes llamarlo así.
-Quiere que resuelva un criptograma.- Dijo Hal frunciendo el ceño levemente- Y si lo consigo, aprobará mi matrimonio, ¿eh?
-Sí.
Y en caso contrario, no aprobará el matrimonio.
-Reconozco que parece trivial, pero por este criterio pienso juzgarte. Claro que siempre podrás casarte sin mi aprobación. Jamce es mayor de edad.
-Prefiero casarme con su aprobación. ¿Cuanto tiempo tengo?
-Ninguno. ¡La solución ahora mismo! Razónala.
-¿Ahora?
-Claro.
Hal Nord cambió de postura en su silla, que crujió en respuesta. Luego, miró fijamente los números del papel.
-¿He de hacerlo de memoria o puedo usar papel y lápiz?
-De memoria. Quiero oír cómo piensas. ¿Quién sabe? Si me gusta tu forma de pensar, tal vez te dé mi aprobación aunque no resuelvas el enigma.
-De acuerdo.- Conformóse Hal- En primer lugar, haré una suposición: supongo que usted es un hombre honrado y que no me propondría un problema que supiese por anticipado que yo soy incapaz de solucionarlo. Por tanto, este criptograma yo puedo solucionarlo, según cree usted. Lo que a su vez significa que se refiere a algo que yo conozco bien.
-Bien razonado.- Admitió el profesor.
Pero Hall no le escuchaba y continuó con lentitud.
-Naturalmente, conozco bien el alfabeto, de manera que estos números podrían ser una sustitución de algunas letras. Presumiblemente debería de existir, en este caso, alguna sutileza, si no, suena demasiado fácil. Pero soy un aficionado a la solución de criptogramas y a menos que pueda adivinar rápidamente cierta pauta en los números aquí escritos, estaré perdido. Bien, aquí hay cinco seises y cinco treses, pero ni un solo cinco... lo cual no significa nada para mí. Por tanto, abandono la posibilidad de un cifrado generalizado y paso al campo de nuestra especialización.
Meditó unos momentos y reanudó sus deducciones.
-Usted está especializado en química inorgánica que, ciertamente, también será mi especialización. Para cualquier químico los números se refieren a números atómicos. Todos los elementos quimicos poseen su número característico y se conocen ciento cuatro elementos, o sea que los números relacionados con los átomos van del 1 al 104.
"Usted no indica cómo han de separarse los números. Los números dígitos, dentro de los atómicos, van del 1 al 9; los pares dígitos, del 10 al 99, y los tríos de dígitos del 100 al 104. Esto es obvio, profesor, pero usted quería oírme razonar y es lo que estoy haciendo."
"Podemos olvidarnos de los números atómicos de tres dígitos, puesto que en ellos el 1 va siempre seguido de un cero, y el único 1 del criptograma va seguido del 7. Como hay pues, veinte números dígitos, es posible que sólo se trate aquí de diez números atómicos de dos dígitos: diez de ellos. Podría tratarse de nueve pares de dígitos y dos de uno, aunque lo dudo. Incluso dos números atómicos de un dígito podrían estar presentes en centenares de combinaciones diferentes en la lista de elementos, pero sería una solución demasiado difícil para encontrarla ahora. Yo creo, por consiguiente, que estoy tratando con diez dígitos de dos plazas, y que el criptograma puede convertirse en: 69, 66, 37, 17, 26, 33, 76, 83, 30, 47." Estos números no significan nada en sí mismos, pero si se trata de números atómicos ¿Por qué no transformar cada uno en el nombre del elemento que representan? Los nombres sí serían significativos. Lo cual no es muy fácil porque no sé de memoria toda la lista de elementos por el orden atómico. ¿Puedo consultar una tabla?
El profesor le escuchaba con interés.
-Yo no consulté nada para preparar este criptograma.
-De acuerdo. Veamos...- Murmuró Hal lentamente- Algunos son claros. Sé que el 17 es el cloro, el 26 el hierro, el 83 el bismuto, el 30 el cinc. En cuanto al 76, es algo cercano al oro, que es el 79, lo que significa platino, osmio, iridio... podría ser el osmio. Dos de ellos son elementos raros y jamás he logrado memorizarlos. Veamos... veamos... Ah, sí, creo que ya los tengo.
Escribió algo con rapidez y prosiguió:
-La lista de diez elementos es: tulio, disprosio, rubidio, cloro, hierro, arsénico, osmio, bismuto, cinc y plata. ¿No es así? No, no conteste.
Estudió la lista pensativamente.
-No veo ninguna relación entre esos elementos. Aunque supongo que son una pista. Bien, pasemos esto por alto y me pregunto si hay algo, aparte del número atómico, que sea tan característico de esos elementos que cualquier químico lo vea interesante. Obviamente, debe tratarse del símbolo químico, la abreviatura con una o dos letras para cada elemento, que para el químico es como la segunda naturaleza del elemento. En este caso, la lista de símbolos químicos es...- Volvió a escribir- Tm, Di, Rb, Cl, Fe, As, Os, Bi, Zn, Ag.
"Esto podría formar una frase, mas no es así; o sea que se trata de algo más sutil. Si con esto se hace un acróstico y se lee sólo la primera letra de cada símbolo, tampoco sirve de nada. Por tanto, hay que probar de otro modo, o sea leyendo la segunda letra de cada símbolo por orden... y el total dice: "mi bendición[1]". Supongo que ésta es la solución.
-Exacto.- Asintió el profesor con gravedad- Has razonado con precisión y te concedo mi permiso para que le propongas a mi hija el casamiento.
Hal se puso de pie, vaciló y se acercó de nuevo a la mesa.
-Por otra parte, no me gusta alabarme de algo que no merezco. Es posible que el razonamiento que he efectuado sea preciso, pero solamente lo hice porque quería que usted me oyese razonar con lógica. En realidad, conocía la respuesta antes de empezar, de modo que en cierto modo le engañé y lo admito sinceramente.
-¿Cómo es eso?
-Bueno, usted me aprecia y supongo que deseaba que encontrase la solución, cosa que jamás podría hacer sin su ayuda. Cuando me entregó el papel, me dijo: "Dime qué significa esto y te daré mi bendición". Supuse, pues, que debía tomar sus palabras al pie de la letra. "Mi bendición" tiene diez letras[2] y usted me entregó veinte dígitos. Naturalmente, yo los separé por parejas.
"Luego, le dije que no recordaba de memoria la lista de los elementos. Bien, los pocos elementos que recordaba eran suficientes para mostrarme que, juntando las segundas letras de cada símbolo, la frase resultante era "mi bendición", de manera que logré añadir los símbolos que no recordaba de acuerdo con las letras que faltaban para formar la frase "mi bendición". ¿Está enfadado conmigo?
El profesor Neddring sonrió.
-Ahora es cuando has razonado bien, muchacho.- Dijo- Cualquier científico competente puede pensar con lógica. Los grandes se sirven de la intuición.


[1] Naturalmente, el criptograma del doctor Asimov debe entenderse con referencia al idioma inglés, en el que la palabra "bendición" es blessing, y "mi", es my.
[2] Remitimos al lector a la nota anterior.

7 jun. 2012

Nuestras palabras, la ciencia y lo existente

Hola. He decidido escribir un poco sobre algo que no tenía planeado, y es que producto de un tema en el foro de Astroseti decidí hacerlo, ya que tengo la manía maldita de alargar mucho mis argumentos, y quedó demasiado largo para plasmarlo allí. El tema trató sobre ¿Por qué no nos han visitado? En el que se debate sobre las causas de que alguna civilización extraterrestre no nos haya pasado a echar una miradita. Estas razones pueden ser decisión de ellos, o quizás no, y muchas veces nos lo hemos preguntado. Esta misma pregunta se conoce como paradoja de Fermi, y en algún momento del cercano distante futuro hablaré sobre ella.

Este artículo es, en puntual, una respuesta al usuario "satanas", quien expresó su opinión de este modo. Las cursivas son mías:

Yo creo que la pregunta sería si la inteligencia es producto del azar biológico y si la biología es producto del azar químico... y hasta qué punto las leyes físicas que lo posibilitan también son producto del azar.

¿Son las matemáticas producto del azar? Y si lo son ¿No tienen un propósito?
Para ser tan solo un revoltijo existencial el universo que vemos y creemos entender funciona muy bien a todos los niveles... si la vida en el cosmos es tan solo azar el truco es muy bueno.

Tengo el planteamiento de que esta cita comete una falacia lógica, aunque es tan recurrente que nadie se da cuenta que lo es.
Pondré un ejemplo de falacia aquí abajo. Esto lo escribí un día en que estaba probando el código html que permitiría generar un cuadro para envolver texto. Cómo no, estará envuelto en un cuadro de texto, aunque sin los colores que se aluden porque me da pereza recrearlos.

Estoy probando una caja de colores. Los colores son los que le dan color al mundo, para que no sea todo en escala de grises. Eso haría llorar a los televisores, a Picasso, a los fotógrafos y a los arcoíris. No soportaría vivir en un mundo en donde los arcoíris llorasen, porque sería como si cayera agua del cielo y... esperen. ¡Sí cae agua del cielo! Acabo de descubrir que los arcoíris lloran, por ende nuestro mundo es en blanco y negro, y no nos habíamos dado ni cuenta.

¿Ven? De lo que sí se pueden dar cuenta es que eso es una completa tontería. La frase contiene un par de asociaciones ilícitas, además de redundancia y conclusiones presupuestas y no falsables (si el mundo fuera en blanco y negro, Picasso no hubiese conocido el color, así que ¿Llorar por qué?). Todas estas cosas saltan a la vista.

Pero no los problemas de la frase de Satanas. Lo que esa frase tiene es que alude a la personificación, y desde luego se está también olvidando que se es parte de lo que se está opinando, y saca conclusiones sin excluirse del objeto a opinión. Les pondré este enlace a El Tamiz donde podrán ver este fenómeno en extenso; pero expondré un ejemplo de forma lo más clara y resumida que pueda. En ello veremos que el asunto es que de lo que sacan conclusiones (el universo) los contiene a ustedes, y opinan entonces de forma parcial.
Cabe recordar que bajo método científico, cualquier tendencia hacia un punto no es aceptable. Se debe ser neutral y estar dispuesto a aclarar resultados en uno u otro sentido.

Supón que compras un boleto de lotería, al igual que diez millones de personas más. ¡Pero ganas! Luego de celebrar y emocionarte, te pones a pensar: "¿Y no es demasiada coincidencia que haya ganado yo? Entre todos, justo fui yo el que ganó ¡Qué suerte!"

¡Has ganado la lotería!
Pero nada de coincidencia. El premio mayor por necesidad le debía tocar a alguien, y entre la probabilidad, saliste tú. De hecho, si no hubieses ganado el premio gordo, no hubieras podido jamás hacerte la pregunta ¿No será mucha suerte? Ergo, tu conclusión es basada en tu propio estado.

De entre todos los planetas con vida, estamos en la Tierra. Hasta que se demuestre lo contrario, la vida es única de este mundo. Somos seres vivientes, así que es coherente que estemos en ella. Y como somos todos seres vivos, y todos estamos en la Tierra, podemos preguntarnos ¿Y no será mucha casualidad? Lo mismo con el universo ¿No será que el truco es muy bueno? Así lo expresó el usuario Satanas. Pero estamos vivos y en este universo, y no conocemos otro universo sin vida, así que la pregunta es superflua. Por lo menos, a mi modo de ver.
Y en eso no hay suerte, ni casualidad. No veo causa alguna para que no podamos ser causados por azar. De hecho, me resisto al concepto de casualidad, por ser precisamente un concepto. Y eso no significa que lo contrario de "casualidad" sea "causalidad", ni mucho menos. Ya me lo entenderán.

¿Será intrínseco al universo, o invención nuestra?
Sobre la matemática, considero que es una herramienta, no algo intrínseco al universo. Lo que existe, sin ser abstracción, son las cantidades y las probabilidades. Nuestra matemática se basa en tomar las cantidades, estudiarlas, y a partir de ahí aparece explicada la probabilidad. Pero esta es una herramienta que hemos creado. No es producto del azar, es invento nuestro.
Ahora, si la pregunta refiere a los conceptos de cantidades y de probabilidad, pues pienso que no puede ser fruto de casualidad ¿Es una probabilidad que exista la probabilidad? Podríamos debatir la respuesta en mil libros, puesto que la pregunta es falaz.
En el universo existe la probabilidad, eso es un hecho. Si no existiese posibilidad, no concibo que exista un universo. Es más que solo un concepto, esa es mi conclusión.
Sin probabilidad ¿Qué probabilidad hay de que las partículas se encuentren bajo la interacción de otras, y creen átomos, los átomos moléculas? No es probable que lo sepamos.
Esto es juego de palabras, así que pueden verlo desde un punto de vista metafísico, o tomarlo literal. O puede que no lo sea, en cuyo caso mi mente humana ya no ejerce mayor capacidad racional para ese estudio.

Partiendo de la base de ser nuestra matemática una herramienta abstracta, es posible concebir la idea de que otra especie alienígena tenga una matemática totalmente diferente, y no sea un concepto universal. Dije que la matemática estudia las cantidades, y a través de eso llega a la probabilidad. ¿Y si los extraterrestres estudian las probabilidades, y a través de eso llegan a la cantidad? Pero mi definición de matemática puede estar equivocada, y yo misma así lo sostengo. Pienso que nuestra matemática sí es universal, y que todas las inteligencias pueden llegar a formular esta herramienta, de manera tan parecida que la podremos usar para entablar un contacto.
Pero estábamos hablando de neutralidad ¿No? Y puedo hacerme cuestionamientos que no compartan mi opinión. Es más, es una de las respuestas ofrecidas a la paradoja de Fermi, y entrego el link de Física CF correspondiente: sus matemáticas son diferentes.

Tengo una pequeña idea de una matemática totalmente distinta a la nuestra. Eso sí, advierto que es una idea rara, y no me he puesto a pensar mucho en ella. Fue una corta inspiración, y no sé si tiene lógica.

Precisamente es sobre los axiomas de lógica. Tomaré el axioma de la ley distributiva, que es un poco devastador para quienes afronten esto de forma matemática. Pueden mirar los valores A, B y C, cambiarlos por números cualquiera, y tomar mucha atención, sobre todo al lado derecho.
¡Y eso que es un axioma! No requiere ninguna demostración.

Nota: uso el signo • en las operaciones. Espero que sea capaz de verlo. Si no lo ve, entonces cada lugar que no vea claro tiene un signo •

a·(b+c) = a·b+a·c
(b+c)·a = b·a+c·a


a+(b·c) = (a+b)·(a+c)
(b·c)+a = (b+a)·(c+a)


Eso no es nada: miren estas idempotencias.

a+a = a; a·a = a


Creo que ni siquiera les falta intercambiar a por un número para comenzar a alzar la ceja ¿Cierto? Los axiomas de Huntington vienen del 1904 y ese básico teorema tiene una solución conocida que lo demuestra. Así que son hechos bien sentados, y significa que algo se nos escapa. ¿Qué?

Bueno, yo había dicho ya que esto es lógica, no matemática. No me adentraré más, porque no lo necesito. Lo que quiero que entiendan es que, si tratamos esto con nuestra matemática, es un obvio error.
¿Puede una especie extraterrestre formular una matemática en donde esto no sea un obvio error? Allí, al contrario, 1+1 no podría ser dos, y nuestra matemática es errónea. En esa matemática 1+1 es, ¡Por supuesto! Uno.

Estuve pensando en deshacernos de nuestra noción de número entero. Si la especie no concibe los números enteros, parte de la probabilidad para llegar a la cantidad, como yo había descrito antes. Y en ese caso ¿Cómo sumamos cantidades, si primero hay que demostrarlas? No están establecidas.


a+a = ,1111…+,1111…


Eso no nos va a dar 2222, fíjense bien que antes hay una coma, denotando que es una cifra no entera. Además, la cifra es una fracción infinita. Esto implica que ese ,1111 no es 0,1111 ni tampoco 800,1111. Sólo es ,1111… Sumar entonces esa fracción nos dará, evidentemente ,1111...


a+,1… = ,1111…+,1…
a+,1… = a; ,1111…+,1… = ,11111…


El ,1 que hemos sumado tan solo vuelve infinitesimalmente más pequeño a ,1111 así que es equivalente con a, puesto que ,1111 y ,11111 son decimales que se extienden al infinito. Es igual un 0,111… con un 0,11111…, porque ambos debieran seguir teniendo ,1 hasta el infinito. Así que sumar ,1 a un ,1111 da el mismo resultado. Además, hemos demostrado que ,1 = a.

Y ahí tenemos una matemática sin enteros, muy diferente a la nuestra. No quiero seguir con ello, pero a nuestros extraterrestres los conceptos de multiplicación, resta y división les debieran dar otros resultados. Pero, sea como sea, la matemática debe ser equivalente a la nuestra. Es decir, si yo hablo de Sol, otro tipo habló de Sun, otro de Soleil o de Solntse; todos nos referimos a lo mismo. Hay que saber reconocer que nuestra palabra “sol” no es el Sol en realidad, es la forma en que lo describimos.

¿Esto responde a una causa, a un motivo o a una razón?
Mejor vamos a algo de lo que hablé cortamente, la “personificación”. Nosotros tendemos a personificar las cosas o los sucesos, y la cita de Satanas que puse arriba es el fiel reflejo. Yo tengo mucho cuidado de no usar como sinónimos las palabras "razón, motivo, causa", porque tendemos a la perso nificación al malentenderlas. De hecho, sostengo la idea de que en un idioma súper literal donde estos términos no se intercambien nunca, Satanas ni siquiera se lo habría preguntado. Ya es cosa subconsciente.
Por ejemplo, nosotros podemos preguntarnos sobre la "razón de un relámpago", pero al hablar de razón implicamos que es un proceso racional y hubo alguien que tuvo intención [personificación de causa]. Si preguntamos la razón del relámpago, es igual que preguntarse por qué razón la pelota fue pateada.
Si se habla sobre el "motivo de un relámpago" estamos diciendo entonces que es el propio relámpago quien toma la decisión; el relámpago tiene un motivo para [personificación de suceso]. Es igual que preguntarse ¿Por qué el auto no frenó? Y ojo, que personificar a los automóviles ya no es cosa rara.
Pero si hablamos de la "causa del relámpago" estamos aludiendo a la causalidad, sin atribuir al relámpago, o a un ser externo con razones dicha causa[1]. Yo tengo mucho cuidado de no mezclar esas palabras.

Lo mismo pasa con "creer, pensar, opinar". Yo cuando defiendo un argumento, es porque lo analicé según mis criterios y llegué a la conclusión de que era defendible. Así que decir yo pienso, es lo más correcto. Yo opino es un poco distinto, ya que no implica necesariamente que se reflexionó en ello previamente. Puedes estar sacando conclusiones en el mismo momento de dar la opinión. Yo creo se basa en... bueno, supongo que ya me entendieron.
Siguiendo con esta visión tan extremista, el que una persona diga "yo creo" la descalifica de inmediato de cualquier debate, pues implica que su argumento es defendido por motivos irracionales, contra toda lógica de lo que es el debatir. Si se fijan, no he dicho en este largo comentario ningún "yo creo", porque ya me he lavado el cerebro sola, y me creo muy racional para decir eso...

También hay otra: yo supongo. Esa es parecida al creer si se usa mal, pero está bien empleado arriba, cuando dije que suponía que me entendían. También puedo usarla cuando alguien diga que primero habría que encontrar vida extraterrestre, y luego preguntarse por qué no se comunican. Puedo decir entonces que el título en sí mismo supone que existe vida extraterrestre (el título del topic de Astroseti). ¡Pero ojo! Si digo que el título por sí mismo supone... también es personificación; y sería el título, como entidad, quién está suponiendo que hay vida fuera de la Tierra.

Una última cosa, y es el antropocentrismo. El pensamiento de que es mucho milagro el que exista vida en el universo, es un argumento que puede tomarse como antropocentrista o no, ya que nosotros estamos hablando sobre vida, y estamos vivos.
Por supuesto, el interlocutor puede decir eso sin un fin autoreferente (acaso se habrá dado cuenta), pero la única vida que conocemos es la terrestre, y estamos preguntándonos si es mucho milagro que haya vida... ¿Me siguen todavía?

El antropocentrismo ha cambiado desde entonces, pero sigue presente

El antropocentrismo ha sido, a mi modo de ver, enemiga de la ciencia siempre (dios nos hizo a su imagen y semejanza= nuestra imagen y semejanza es en dios), incluso ha sido la enemiga antes que la ciencia fuese definida como tal. Nuestra Tierra es el centro del universo; y así. Lo peor de todo, es que por el hecho de ser humanos, nuestras medidas y ciencias mantienen nuestros rasgos, y medimos el universo de forma antropocéntrica. Por ejemplo, dicho mal y pronto, fuimos nosotros quiénes decidimos que la intensidad de la corriente fuera hacia el lado positivo. Otra especie puede decidir que la intensidad se dirija al negativo, pues no se trata de un movimiento real, es una convención matemática. Y de hecho, otra especie puede decidir que los electrones sean positivos y los protones negativos. Cambiamos los valores, y todo funciona tal cual. Debemos siempre entender la diferencia entre lo que existe, y las herramientas que usamos para medirlo (independiente a este respecto si la matemática resulta invención, o descubrimiento).

El antropocentrismo no es solamente referente a estos pequeños detalles de la ciencia, todo lo contrario. Si desde un principio hubiese sido el Sol el centro, seguiríamos pensando que es nuestro universo. Se puede decir, mucho menos céntricamente que nosotros somos del universo, y no al revés. Pero claro, eso es personificación, y no se puede pensar que el universo tenga cosas. El universo contiene cosas, pero no tiene esas cosas. El universo no es un corredor de propiedades.

Max Planck aparece en el blog de nuevo
Estos pensamientos no se me han ocurrido a mí, desde luego. Max Planck sabía que nuestras unidades de medida eran herramientas que usamos nosotros, inventadas por nosotros, y en consecuencia ideó unidades de medida que no dependieran de "nuestro punto de vista", son completamente imparciales respecto al sentir humano, ewok, zentradi, klingon, lo que nos topemos allá en las estrellas. Un ser de otro planeta, que no tenga menor idea de nosotros, puede entender qué es el tiempo de Planck (bajo otro nombre, obvio), pero no tiene por qué entender qué es un año, porque es una medición parcial de los humanos. El año se basa en el tiempo que nuestro planeta tarda en dar una vuelta a nuestra estrella.

Cabe decir que estas unidades, aparte de la imparcialidad, destacan por tratarse de constantes universales que serán idénticas en cualquier parte del universo, incluso el vacío. Les dejo también un link a lo de las unidades naturales, otra vez vía El Tamiz, porque la wikipedia en castellano, para estos temas, es más o menos floja (anda, personifiqué a la wikipedia).

La constancia en cualquier zona del universo es más que nada la razón de que existan, y no el hecho del antropocentrismo, como parece sugerir mi explicación. Como vemos, es muy difícil atender a un punto 100% neutral, y yo ahora di como razón de la existencia de estas unidades una causa dada por estas. Intercambiar causas y efectos se usa mucho, así como dejar razones secundarias como las principales. Ojo con eso, porque de no percatarse, les encajan la pregunta “¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?”, y otras más, mucho más trascendentes.

Es buen ejercicio, para ser neutral, atenerse a las fuentes primarias. En este caso particular, el propio Max Planck.

Estas retienen necesariamente su significado en cualquier momento y para cualquier civilización, incluso las extraterrestres y no humanas, y pueden por lo tanto llamarse “unidades naturales"

Ahora podemos saber si fue antes el huevo o la gallina.

Todo esto lo he dicho por un jodido motivo (yo sí tengo un motivo, verán) y ese motivo es que sueno muy metódica. Ni los científicos son tan severos al usar los términos que mencioné allá arriba, ni con el asunto de extraer conclusiones en las que están envueltos, o la personificación, y es ciertamente un punto de vista bastante pesado y extremista.
Pero esa es una idea suya ¿Que opinará una raza extraterrestre con una formación científica de miles, o millones de años? Yo pienso que, aunque vamos bien encaminados, cualquier otra raza avanzada considerará que somos un montón de magufos[2] hablando magufadas de lo más magufezcas, y ese puede ser motivo suficiente para no entablar ningún contacto, pues cuestionarían nuestra capacidad de análisis y, por ende, el método en que saquemos conclusiones sobre ellos.

Antes de acabar, decir que, por supuesto, mi opinión sobre la matemática es eso, mi opinión. Precisamente, esa es otra manera de usar ese término. Este no es un artículo neutral en su punto de vista (y el cuestionarme 1 o 2 veces sobre ello lo demuestra), como debe serlo, por ejemplo, la Wikipedia o un debate en los que la argumentación deba ser coherente y consecuente.
Pero tampoco es la intención del artículo serlo. Lo que pasa es que he escrito un poco de divulgación antes, así que mejor lo dejo claro, puesto que la divulgación también debiese ser, un su esencia, imparcial. Sobre ello, frases como “¿No es sorprendente que…?” indican preferencia por la explicación que da la ciencia en ese momento, aunque todos entendemos que es una licencia literaria nada más. Por eso digo que en esencia debe ser neutral, en su estructura y el fondo que quiere tocar. La licencia literaria enriquece la lectura, y tiene motivo por sí misma.

PD: A los conocedores de las matemáticas que hayan leído esto, espero hayan caído en cuenta que esa propuesta de arriba fue una tomadura de pelo. Precisamente, la matemática conoce el fenómeno que describí y lo entiende sin mayor problema. Yo sólo expresé eso de forma intencionadamente falaz para enfatizar en aquello de que la matemática nuestra y la extraterrestre deben ser equivalentes. Ud. como matemático puede expresar lo mismo que puse en esas fórmulas de forma completamente razonable.

Enlaces y referencias:
-Paradoja de Fermi: matemáticas diferentes
-Límite superior de temperatura y unidades naturales

[1] Y es ahí donde aparece dios en este embrollo; espero me perdonen los que se ofendan por el solo hecho de que lo anote con minúscula. Y espero no arder en sus hogueras mentales por sí escribir Satanás con mayúscula. No me convierta eso en un ídolo del mal.
[2] Entiéndase magufo como persona que busca en la credulidad ajena argumentos válidos, como homeópatas, ufólogos, religiosos, adivinos, curanderos o astrólogos; y también las personas que caen en dichas creencias. El magufo no aplica el método científico porque no lo conoce o no le conviene, y su creencia es absoluta e intocable por el razonamiento.

Aprender fórmulas no es aprender física

Hola a todos. He estado mucho tiempo fuera, ocupándome de otros asuntos variados, como un tonto blog con gatos (no sé para qué lo inventé, rayos). En este tiempo, algunos conocidos potentados se ocuparon de lavarme el cerebro frente al significado preciso de las palabras "Creo, pienso y opino", así como de "Razón, motivo, causa". Por lo tanto, no esperen ver que diga muchas veces la palabra "creo" por este compendio, pues creer no me resulta muy racional que digamos.

¿De verdad han aprendido física así?
En fin, estaba yo retomando el asunto de las N-dimensiones, pero mientras escribía, me di cuenta de que estaba enfocando todo el texto hasta convertirlo en un sermón, en el que reflexionaremos sobre cómo se nos educa la ciencia, sobre todo la física. Esto es algo importante, y es un pequeño llamado a la piedad por parte de los científicos. Me parece que necesitamos divulgación científica de calidad, o no llegaremos a ninguna parte.

Una previa advertencia. Luego de leer mis propias letras, me he visto en la posición contraria. Educar y explicar las cosas no es algo fácil, debo reconocerlo, y este texto puede irritar en alguna medida a quienes eduquen y a quienes aprendan. Sin embargo, esta es mi opinión, y solo me disculpo antes de empezar por el hecho de que he visto mi propia inconsecuencia respecto a lo que expondré ahora.

En el artículo anterior, expliqué en qué consistía el procedimiento para efectuar cualquier predicción. Me comprometí a hablar acerca de la causalidad. No obstante, queda para el siguiente artículo, junto con hablar de la realidad y la localidad, lo que intentaré exponer de forma sintética en el futuro.
Por el momento, aquí va esta mi reflexión.

Veamos.
A lo largo de los años, la ciencia se ha encargado, con sus maneras matemáticas de resolver un panorama y describir comportamientos, de derribar nuestras concepciones sobre el mundo. Eso ya es algo que todos saben. En algún momento se pensó que la Tierra era el centro del universo, y similares, pero hoy no apuntaré los dardos por ahí. El hecho es que la física nos ha estado derribando con el tiempo otras cosas, por ejemplo nuestra intuición. Lo que antes nos parecía lo normal resultó no serlo en absoluto, y cosas muy difíciles de imaginar y, por tanto, de analogizar, han resultado ser ciertas.
Por este motivo es que los físicos son un club muy cerrado. Vayan de una carrera a la Wikipedia, escriban en el buscador "Aceleración" y traten de entender algo. Quien no sepa fórmulas y algo de geometría, será incapaz de entender algo tan elemental como el concepto de aceleración, que de hecho es mecánica clásica. Imagínense si se ponen a leer artículos de ciencia moderna en un libro académico. La aceleración es algo que se usa hace más de 300 años en su forma actual, y me temo que si no has estudiado mecánica newtoniana, te sabrá realmente raro que la aceleración se mida en metros por segundo al cuadrado (m/s2). ¿Por qué al cuadrado, acaso mi auto acelera a 100 k/h al cuadrado?

En física debemos conducir, y saber cómo el auto se mueve.
Bueno, hoy día los frustraré sin darles contestación. Lo que me interesa es aquello que mencioné de “analogizar”. La mecánica cuántica no tiene mucha manera de ser entendida en uso de analogías, y por eso un entendido suelta fórmulas de forma verborreica (no le queda opción). Dicho sea de paso, pero seguro él mismo no entiende bien qué significa esa matemática. La matemática tiene que explicar conductas reales (o no sería ciencia), es decir, están hechas a partir de conceptos claros para así explicar comportamientos. Pero las matemáticas no pueden explicar el concepto; las matemáticas son la forma en que ese concepto se traduce para "conjugarlo" con otros. Si alguien trabaja las matemáticas de la física, y no entiende el concepto, no tiene un pensamiento propio y es difícil que pueda destacar en su campo. Es como un piloto de carreras que no entiende por qué su auto se mueve. En ciencia debemos saber cómo se mueve el coche, para poder diseñar mejores coches. El que sólo conduce un auto, está limitado a su vehículo y otros más o menos parecidos.

¡Ah, eso fue una analogía, a eso me refería! Por eso me detuve a escribir de esto, puesto que en mi mecánica n-dimensional la cosa es muy abstracta, y no puedo hacer mucha analogía para que se entienda bien. Y eso que no presento una sola ecuación. Falta un herramienta de analogía buena, para yo explicar estas cosas.
Afortunadamente, si no han estudiado la ciencia establecida (mi mecánica n-dimensional es sólo un pasatiempo) y les interesa, un profesor ha hecho el trabajo de acercar la Relatividad Especial y la Mecánica Cuántica al común de los mortales. Les pido encarecidamente que visiten El Tamiz, pues no van a encontrar nada más aclaratorio en lengua castellana. Allí, sin fórmula ni matemática alguna, estas cosas en apariencia tan complicadas son acercadas al común del público de forma amena, interesante y hasta divertida. Les quería entregar el link a la página, pero recordé que esta es la edición impresa en papel, y no se puede.

Voy a poner un ejemplo de lo que decía sobre "conceptos" y matemática, y por qué la matemática no puede ser el concepto por sí mismo. Ustedes saben todos que hemos puesto en orbita a través de la Tierra satélites artificiales ¿Cierto? Pues bien, nos enfocaremos un momento en definir cómo es que el satélite puede orbitar y, para ahondar más, qué es orbitar.
Entonces ¿Qué es orbitar? Lo diré de forma demasiado sencilla. Cuando un cuerpo se mueve alrededor de otro con constancia. Esto sería idealmente de forma circular, pero muchas orbitas son elípticas. Creo que eso lo tenemos superado, pero ¿Y cómo convertimos este "concepto" en algo que podamos usar para calcular las orbitas, y si alguien orbita más rápido, o más lejos, y cómo orbitaria un cuerpo en tal o cual condición? Es cuando debemos inventar una maquinaria matemática, pero reitero que no es el concepto en sí, todo lo contrario: se basa en el concepto, el cual es una verdad observada, y entonces existe[1].

La orbita de un cuerpo tiene muchas formas de explicarse. Lamentablemente, en Sudamérica existe la costumbre de explicar la órbita con el movimiento centrífugo. Yo no lo plasmaré aquí, porque insisto en que es un error garrafal. La fuerza centrífuga es una fuerza ficticia, y no se debería usar para explicar las cosas. La fuerza centrífuga no es una fuerza tal cual, sucede por causa de algo, y no es causante de nada. Además, nada produce una fuerza centrífuga en nuestro satélite.
Podríamos ser más meticulosos, y explicar entonces la orbita a través de la fuerza centrípeta, que sí es una fuerza real y nos indicaría bien sobre la curvatura de la trayectoria. Podemos hacer un aparato matemático a partir de ahí. Sin embargo, creo mucho más fácil de entender, y mucho más acorde a la mecánica newtoniana el usar un método que combine la caída libre con la rapidez.

Un cañón nos revelará sobre la órbita
Si tenemos un gran cañón en la montaña más alta, pues lo disparamos, y la bala llega a determinada distancia. Mientras eso pasa, la bala cae al suelo por acción de la gravedad, y siendo que tenía un impulso "hacia adelante", al horizonte, fue que describió una curva mientras caía. Eso es más intuitivo que la fuerza centrífuga, y mucho más correcto.
Ahora bien, supongamos que le ponemos más pólvora al cañón y la bala llega mucho más lejos pues fue lanzada con más fuerza. Como iba muy acelerada, más que antes, la curva que describe al caer es mucho más amplia, pero nuestra bala al final cae a tierra, esperemos que sobre terreno abierto y no sobre una casa, o algo por el estilo.

Para seguir con esto de disparar las balas a gran distancia, nos hacemos del cañón más poderoso que hay en la Tierra, lo cargamos y disparamos, no antes de proteger nuestros oídos con unos audífonos especiales. Todo seguiría bajo las mismas palabras con que describí esto de no ser por un pequeño detalle: la Tierra es redonda. Eso quiere decir que cuando llegas al horizonte, en algún momento la distancia recorrida es tanta que el suelo bajo la bala está más abajo. Así que nuestra bala logra caer realizando la curva que sabíamos que haría; la diferencia es que el piso también se ha curvado un poco.

Si llega un momento en que la bala describiese su curva de caída, pero el horizonte se curvase lo suficiente de rápido, entonces esta nunca va a caer ¡Jamás! Irá cayendo todo lo que pueda, pero el suelo bajo ella también cae, en otra curva. Y eso es una órbita. En estos parámetros, la órbita depende de la rapidez del cuerpo, y de la altura a la que está del piso. Si va muy rápido se podrá alejar del planeta (ya que superaría la velocidad de escape), y si está muy alto, necesitará ir más despacio. Si estuviera a ras de suelo, la velocidad para mantener una caída libre permanente es demasiado alta (además, el roce atmosférico la detendría).
Si no me entendieron bien, la próxima imagen les va a aclarar todo:

Así que ya tenemos dos formas matemáticas de describir una órbita. Quienes sepan mecánica clásica no se alteren, y es que diré lo obvio ahora: estos dos métodos matemáticos son el mismo, pero hemos sacado diferentes conclusiones para llegar a ello. Por eso la matemática no puede ser un concepto, y no se le puede pedir a la gente que entienda la matemática para entender el concepto. Es ilógico. La matemática no define al concepto, es el concepto el que define cómo tiene que ser la matemática, aunque con cierto grado de libertad (podemos crear nuestras unidades de medida a antojo, o coordenadas y sistemas de referencia).

Sin embargo, las explicaciones de los párrafos pasados son superfluas. Todo buen relativista sabe que el satélite no sigue jamás una curva, el satélite va en línea recta. Lo que pasa es que el espacio por el que va recorriendo el satélite se encuentra curvado hacia la Tierra, y por lo tanto eso parece, a nuestro entender, una curva. Para demostrar la órbita de nuestro satélite en relatividad, las herramientas matemáticas sí son otras ¡Pero es el mismo concepto el que estamos trabajando! ¡La órbita!

Esto NO es tan difícil como para que lo comprendas
Creo que ahora pueden entender por qué digo que la gente está en su irrevocable derecho de no entender los jodidos números, símbolos y letras mayúsculas y minúsculas que les intentan encajar hasta por las narices. La matemática es matemática, y bien, el físico trabaja con ella. Pero por el bien de la ciencia, necesitamos que los físicos las acerquen a la gente, y que la gente al preguntar no reciba por respuesta una sarta de cosas ininteligibles, o un "tendría que explicarte muchas cosas antes para que comprendas". Eso solo hace perder el interés, o en el peor de los casos intimidar.
Aunque esa es mi opinión; insisto que al girar la cabeza hacia mis hombros y ver el camino que he recorrido, he cometido este acto un par de veces. Aunque nunca coloco una sola fórmula, he caído en decir que las cosas son muy complicadas. Mal por mí, porque eso hace que la gente se crea un hecho científico "por qué sí", cosa espantosa en ciencia, donde la espina dorsal se haya en cuestionárselo todo y encontrar más y mejores respuestas. “Creer” en los átomos es lo mismo que creer en los Ovnis o creer en Santa Claus, pues supones que los átomos existen sin entender realmente la cuestión, solo porque “los expertos” así lo dicen. Pero eso es un error: para entender los átomos, debes aprender sobre ellos, y de forma racional entender los motivos para sostener la existencia de estos.

Sigamos. Quien oiga decir que nada que tenga masa puede llegar a la velocidad de la luz, va a preguntar por qué. A eso le pueden contestar "por qué necesitaría una energía infinita para lograrlo". Bien, vale, pero ¿Y por qué necesitaría una energía infinita? Y ¡Paf! Le soltamos la aterrorizante fórmula y la nada intuitiva ecuación, y termina asumiendo que nada con masa llega a la velocidad de la luz, porque todo el mundo entendido le dice eso. Pero esa persona, aunque entiende que nada llega a la velocidad luz, sigue sin saber por qué no se puede. En el futuro va a aprender la matemática que describe cómo sube la energía para ese cuerpo, mientras la velocidad aumenta, pero no sabe por qué sube de esa forma. No tiene el concepto. Maneja un vehículo, pero no entiende por qué se mueve.
Y así, el mundo se llena de matemáticos que juran saber de física. Y eso es un problema tanto a la hora de aprender física, ya lo dije, como cuando se es profesional. Durante décadas, más de la mayoría de las personas han asumido las matemáticas de la relatividad de forma errónea, por no saber el concepto en el que se fundan. Como consecuencia, creen que la matemática es el concepto, y cambian las bases de lo que estaban estudiando.

Estoy hablando, cómo no, de la Masa Relativista. Si te interesa la divulgación científica, y en puntual la relatividad, estoy 90% segura de que habrás leído alguna vez que a mayor velocidad la masa va subiendo, hasta que al llegar a la velocidad de la luz, la masa es infinita. Por ende, nada puede llegar a la velocidad de la luz[2]. Es algo que con consternación, me ha tocado leer en revistas como la de National Geographic o la Muy Interesante en su edición chilena (aunque en honor a la verdad, bajo su primera editorial, años atrás).
Pero eso es un error garrafal, eso no existe. Cuando se aproximan a las velocidades cercanas a la luz la masa no sube para nada, lo que se incrementa es la energía requerida. Entonces, cuando la rapidez es tan enorme, la energía que se necesita para mover el objeto es tan alta que parece que fuera mucho más masivo. Acorde a eso, cuando el cuerpo llega a la velocidad de la luz, pareciera que la masa del cuerpo fuese infinita, porque se requiere infinita energía para moverlo. Es así de simple. Einstein revirtió esta forma de pensar, y creó el concepto de masa relativista, precisamente como una analogía para que los entendidos en mecánica newtoniana entendiesen mejor este fenómeno de la barrera de velocidad. Pero entonces llegó una tropa de gente que sabía matemática, pero no conocía bien el concepto, y entendió que la masa relativista (que es una invención matemática, y Einstein se encargó de dejarlo bien claro) era la verdadera masa. Pero la masa de toda la vida, o masa invariante, no cambia para nada, en ningún sistema de referencia.
Me he topado con personas que incluso han preguntado cómo aparece más masa. ¿Acaso aparecen muchas más partículas de algún lado, o es que las que hay empiezan a hacerse más masivas todas?

Detector de neutrinos Súper-Kamiokandé
No me hará falta siquiera aludir a la masa relativista y la invariante en diversos sistemas de referencia, o hacer alusión a la cantidad de movimiento como explicación. Un aumento de masa real no se sostiene, y eso es posible demostrarlo con nuestros conocimientos en otra área: partículas subatómicas.
Existen unas partículas llamadas neutrinos que viajan a velocidades demasiado cercanas a las de la luz. En caso del aumento de masa ser real, debiesen tener masas gigantescas y ser potenciales hoyos negros, cuando en realidad se mueven tan velozmente, al contrario, por que su masa es muy demasiado pequeña, y se requiere menos energía para moverlas tan aceleradas, comparándose con el resto de materia.
Este fue un análisis que pude hacer gracias a que entiendo qué es un neutrino, y no me basta saber la más mínima fórmula para comprender que, o bien los neutrinos, o el aumento real de masa; no son compatibles (son ideas por completo opuestas). Ni tampoco me falta ser una autoridad en la materia, que estoy lejos de serlo. Con ser una anónima delante de un teclado me basta, porque entiendo ambos conceptos, los comparo, y me doy cuenta de que uno de los dos necesariamente está equivocado.
Y sé que el neutrino no es. Ambas ideas ni si quiera pueden existir en el mismo universo.

Para rematar, la masa relativista como un aumento real solo se mantiene si se mide de frente, pero por los costados queda demostrado que el cuerpo tiene la misma masa que siempre tuvo. Esto es debido a la cantidad de movimiento.

Este es mi pensamiento, y es posible aplicarlo de forma práctica. Si hay estudiantes que me leen, pues sepan que están en su derecho de perderse entre tanta ecuación, o factor extraño y que no saben de dónde viene y por qué es tal cual, y no de otra manera. Si el profesor no es capaz de explicárselo, o peor aún, lo evita o dice “por qué así es”, entonces siéntanse decepcionados de él, y cámbiense de universidad o de instituto.
Hay forma de sondear a un profesor de física, una pregunta para atrapar bobos que funciona muy bien con profesores de educación básica o media (con uno universitario sería ridículo intentarlo).
¿Por qué la Luna es esférica?
Pregúntenle ¿Por qué la Luna es esférica? Anonadada me ha tocado escuchar contestaciones tales como “¿De qué otra forma quieres que sea? Mira la Tierra, mira Marte, o el Sol. ¡Todos son redondos!”. Eso no es ser profesor. Un profesor es capaz de explicar que la Luna, Marte, el Sol y la Tierra son esféricos porque su masa es tan grande que son atraídos hacia su centro en igual proporción cada parte del cuerpo, a diferencia de un asteroide que tiene cualquier forma irregular, puesto que su atracción gravitatoria no es lo suficiente de fuerte. Hay masas y densidades bien definidas a partir de las cuales un cuerpo masivo empieza a verse cada vez más esférico.
Pero no, el profesor de colegio en su mayoría (en este país, cabe decir) no puede explicar que la Luna es esférica, luego significa que no puede enseñar física, aunque sepa fórmulas para calcular la trayectoria de un cuerpo. Hay que tomar en consideración que en los colegios privados, los profesores sí contestan bien, y en los particulares quizá. En los municipales… ya se lo imaginan.

Con un profesor de matemática de escuela también puede hacerse algo muy simple. La matemática es siempre con fórmulas y ecuaciones, así que hay que generar una de sentido común, con una respuesta que es obvia. ¿Cuál es la raíz cuadrada de trescientos al cuadrado?
Si el profesor hace esbozo de querer calcularlo, incluso en su mente, es que no sirve. La raíz de trescientos al cuadrado es 300, y eso debiese ser para un profesor de matemática tan obvio que su respuesta tiene que salir por acto reflejo. Si lo calcula, es que no entiende los conceptos de raíz cuadrada o de potencia, o bien de ambos: no le resultan intuitivos. Ahora, un profesor interesante les dirá que es 300, y les explicará por qué es 300 y no otra cifra.

Espero que saquen un mensaje productivo de todo lo anterior. Esto no es un ataque a los profesores de ciencia, más bien es una reflexión que les quiere plantear un hecho. Si estudian física, es posible graduarse y llegar a ejercer sin tener la más remota idea de lo que están haciendo. Pueden saber toda la matemática del mundo, pero si no saben qué significa y qué hay tras ella, están mal. Mi consejo es que comiencen a escribir ensayos respecto al tema, empezando de lo básico y sin ninguna fórmula, ni expresión algebraica, matemática, geométrica.
Por ejemplo intenten escribir, en una o dos páginas, por qué la velocidad de la luz no puede ser alcanzada por un cuerpo material. Sin fórmulas, sin matemáticas y ojalá sin argumentos circulares. Con una mano en el corazón ¿Fuiste capaz de hacerlo sin leer los apuntes?

Y precisamente, ese es el gran valor que tiene la divulgación científica. Reavivar el interés exponiendo las cosas de una manera sencilla.

Enlaces y referencias:
-El Tamiz, antes simplista que incomprensible.
-Neutrino. Sí, soy fuente para mí misma, cómo la ven.

[1] Como ven, sigo con la idea de que la matemática no existe. No obstante, este argumento nada tiene que ver con ello.
[2] Eso, si se dan cuenta, es un argumento circular. No podemos explicar que la energía sea infinita porque la masa se vuelva infinita, ni explicar la masa infinita porque la energía también lo sea.

6 jun. 2012

¡Alabad al conejo, impuros!

Hola. Este momento y estas líneas son las adecuadas para plantear una cosa que me sigue carcomiendo la mente. Pondré en forma precisa e indiscutida ciertas consideraciones respecto al tema del conejo en mi jardín, y por qué en definitiva el conejo existe, y no es mi soberana invención. Este conejo es un ser fenomenal, han de saber ustedes, por ende ¿Cómo pueden suponer que no es como lo describo?

Y para quitarles el escepticismo de sus mentes les presentaré pruebas irrefutables. Hace un tiempo pensé que el jardín de mi casa estaba muy lindo para ser verdad, más que los otros del barrio. Yo no ponía mayor reparo en mis plantas, y vivo sola, así que algo o alguien debía estar ayudándome con el jardín, haciendo que prospere pese a todas las adversidades. ¿Cómo es que yo, una simple ser humana que no tiene idea de jardinería, era capaz de mantener un jardín entero?
De pronto vi la luz: tiene que ser un conejo oculto en mi casa.

Así o parecido es el conejo que cuida mi jardín. Yo lo sé.
Desde luego muchos sostienen, con envidia de que mi jardín sea cuidado por el conejo, que estoy subestimando mi capacidad para mantener por mi cuenta el jardín. Dicen que no tengo pruebas de la existencia del conejo o de sus actos, pero yo, basada en mi fe, sé que no necesita demostración alguna cada uno de los fenómenos milagrosos en los que el conejo ha sido partícipe. ¡Pero si las evidencias de que han sucedido las refleja el propio jardín, rebosante de vegetación! Yo no veo la parte en que eso sea un juicio incorrecto, como aseguran los que no tiene un lindo jardín.

Ayer perdí mis llaves, y yo sé que fue el conejo quien las ocultó. Yo sabía donde las tenía pero cuando fui a verlas ya no estaban allí. Seguramente tuvo que ser el conejo escondido en mi casa quien las tomó y las dejó en otro sitio como una muestra de su poder y voluntad. Yo no entiendo para qué lo hizo, pero como simple humana no estoy calificada para comprender los motivos del conejo, el porqué de su actuar.
Lo mismo ocurrió al revés, cuando perdí mis llaves. Había revisado un sitio sin ver nada, y luego cuando miré ahí por segunda vez ¡Estaban mis llaves! Hay algunos que dicen que yo miré bien, pero yo sé que fue un milagro del conejo.

Y el mes pasado vi que en el jardín estaban creciendo unos hongos. No son muy bonitos pero están ubicados en una forma que guarda la armonía del jardín (según yo, por supuesto), de forma que son un regalo para sustentar la belleza del mismo. Lo curioso es que yo no sé cómo se generaron los hongos. Algunos dicen y me tratan de convencer de que las esporas viajaron por el aire y más la humedad las setas germinaron, pero eso es muy rebuscado de creer, tuvo que ser el conejo quien creara los hongos con su gracia roedora, otra vez no sé con qué motivo. ¿Esporas en el aire, humedad? Se combinan muchas cosas ¿No? Si uso la navaja de Ockham, la alternativa más simple es que fue el conejo. Elemental, querido Watson.

Como ven, tengo pruebas irrefutables de que hay un conejo en mi casa, pese a que nunca lo he visto, pero tengo evidencia de sus actos, evidencias muy tangibles. Muchos no creen en este conejo, pero yo sí creo, sé que existe. Me tratan de dar muestras supuestamente racionales de que mi conejo es una alucinación ¡Pero miren mi jardín!

El conejo hace cada día las flores muy rojas
Como estoy tan segura de que el conejo existe y cuida mi jardín, le dedico una parte de mi tiempo a agradecerle por lo que hace. Yo siempre en una olla meto lechugas, espinacas y zanahorias para prenderles fuego y que el vapor impregnado de esos sabores llegue al conejo; es mi forma de rendirle tributo. Antes dejaba zanahorias en el suelo, pero cuando veía que el conejo no quería tomarlas para así no evidenciarse ante mí, empecé a hervir los alimentos en agua, cosa de que el vapor pudiera llegar hasta él, sin que se necesite mostrarse de ninguna manera. ¡Qué creativa soy!
Y parece que esa ofrenda resulta, ya que cuando le pedí al conejo que el rosal que planté prosperara, dio en poco tiempo enormes rosas rojas. Hay quien me dice que las flores crecieron porque la tierra era buena, el clima también, y por mis cuidados. Pero yo sé que fue el conejo quien hizo la tierra buena y cuidó de la intemperie a mis rosas. Pero de otro modo, si las rosas hubieran muerto yo pensaría que fue por mis malos cuidados, no porque el conejo no quiso ayudarme, así que aun hubiese continuado agradeciéndole. Mi fe de que las cosas pasan por algo es mayor como para no estar agradecida.

¿Y por qué le agradezco al conejo para que las plantas crezcan, antes que lo hagan? Eso me preguntan muchos. Yo les respondo que es debido a que sé que el conejo fue quien creó la tierra para las plantas y luego la manguera para que yo regara y luego el jardín, y que después de eso decidió descansar un día, dándome a mí todo el jardín para que lo cuidase. Muchos de esos que me preguntan aluden a la “teoría de la arquitectura” que dice que un arquitecto planeó toda mi casa y el espacio para el jardín, que luego llegaron los constructores, fieles a esos planos, y dejaron la tierra para que luego los jardineros la llenaran de vida. Pero nadie me explica por qué el arquitecto creó el espacio para un jardín en la casa, así que yo no creo en esa teoría, es mucho más correcto pensar que todo fue obra del conejo que está escondido. Además, su propio nombre lo dice: es una teoría. ¡Teoría! ¿Por qué voy a creer en una teoría que no está demostrada?

Mucha gente me ataca diciendo que si no tengo pruebas del conejo, ¿Cómo lo defiendo? Yo no puedo responderles con la belleza de mi jardín ni con el milagro de los hongos, por qué dicen que fueron producto de “factores ambientales”. Qué equivocados están. ¿Y no hay una razón para esos factores ambientales? ¡El conejo, claramente!
Incluso me dicen que si de verdad hubiera un conejo escondido, cosa muy rara, la teoría de los arquitectos no necesita que haya metido un conejo que creó el jardín. Incluso tienen la osadía de decirme que si hubiera conejo este se comería mis plantas en vez de cuidarlas, y mucho menos crearlas. De haberlo, también viviría acá en mi casa y no tendría relación con el jardín; que el que cuide el jardín es una pura idea mía sin fundamento. Yo les digo que miren mi jardín y lo comparen con los otros, y que la única explicación a eso es el conejo.

Pero si de verdad se comiera mis plantas yo se lo atribuiría a las orugas y a los caracoles, que eran ayudantes del conejo pero que se dejaron llevar por la tentación del vicio de comerlas, y que por eso ahora son indignos. Y en el caso muy extremo de que no pudiera atribuir tanta hoja mordida a esos animales pensaré que el conejo me está poniendo una prueba, que me quiere mostrar que el jardín así como es bonito puede ser horrible si no pongo yo de mi parte. Eso significa que el conejo me enseña, porque en un principio yo no hubiera podido mantener sola el jardín, y él me guía a embellecerlo.

Cuando visitan mi casa, lo primero que hacen es preguntarme qué es esa especie de ruca hecha con tallos y hojas. Yo les digo que con los materiales que el conejo dispuso para que yo administrara he creado una capilla para él, y quien entre ahí siempre será oído y estará siendo cuidado por el conejo. Hay que ir frecuentemente a la ruca, ya que así le demuestro al conejo que lo respeto y que estoy agradecida. Si hubiera un temblor y se dañara el jardín y la iglesia, indudablemente reconstruiré la ruca antes de medicar a las plantas para preservar el jardín. Así pido más rápido para que las plantas no sufran.

La teoría de la arquitectura no lo explica tan bien
Un día terrible fue cuando llegó un arquitecto a mi casa y me dijo lo siguiente: Me dijo que él sabía que en la casa no había ningún conejo, que la posibilidad de que se equivocase era realmente muy poca, y que si por casualidad había un conejo que nadie había visto no tiene por qué ser como yo digo, no tiene por qué ni para qué cuidar mi jardín, simplemente vivir en él o hasta depredarlo. De hecho yo nunca lo vi, así que las veces en que el conejo me vio a mí en el jardín no fueron todas, no está pendiente de mí, sino que de hacer su vida de roedor; y por lo tanto es inútil e innecesario que yo tenga una ruca para rendir culto al conejo.

Yo le contesté que la razón para que el conejo cuide mis plantas es que él las creó y por lo tanto son sus hijas, así que vela por ellas y las ama a todas, pero él entonces me preguntó “¿Para que las creó?”, y yo contesté que una persona normal no puede entender al conejo, tan sólo quererlo y respetarlo. También le dije al arquitecto que algunas personas, al intentar comprender lo lindo de mi jardín, comenzaron a creerme y a demostrar tener fe en el conejo. ¡Eso es otra prueba de que el conejo es cierto, así como todo lo que yo pienso sobre él! La demás gente, que no vive en mi casa, ha visto lo bello que es mi jardín, y no se lo explican de otra forma que con la existencia del conejo. ¿El arquitecto no se da cuenta de que somos muchos los que vemos lo sencillo de esto? Si fuera mentira, nadie creería.

A fin de prevenirme del arquitecto, me vi en necesidad de ratificar de forma definitiva esas creencias, hacerlas doctrina. Ante aquella imperiosa necesidad de hacerla única, la única importante y la única que vale, revisé relatos acerca de focas que cuidan los hielos, polillas que encienden focos, ratones que protegen los cables; y los adecué y corté para que pareciera que originalmente hablaban del conejo. Posteriormente compilé aquellos textos en un libro que recoge las apreciaciones mías, que son universales, y los impuse como la guía del conejismo. ¿De qué otra forma podría haberlo hecho?
Con ellas, muy poderosas, le expliqué al arquitecto que su famosa teoría de la arquitectura no podía refutar mi conejo, y le mostré todos los espacios, en el plano de la casa, en donde puede esconderse.

Su respuesta me hizo reír, me dijo que la teoría de la arquitectura está hecha para explicar de forma coherente la planificación y construcción de casas, no para refutar ningún conejo. La arquitectura no define ningún conejo, y es obligación de quien lo plantea el demostrar que existe, no su obligación como arquitecto el refutar esa existencia.
Nada más alejado de la realidad. ¿Por qué entonces llegan a mi casa tantos arquitectos, a combatir mis ideas del conejo?

El arquitecto hizo oídos sordos a esa razón tan válida, y también a mi fecundo libro de las enseñanzas del conejo y me contrapreguntó:
¿Usted cree que de haber un conejo, a este le importa un soberano pepino si usted monta una doctrina y rucas para venerarlo? Puede efectivamente haber un conejo, ¿Pero por qué cree que se comportará y hará lo que usted dice?

Le dije que era un fanático de la arquitectura y que se fuera a construir casas.


Esa es una pequeña contemplación mía, nada más, pero que algún religioso se ponga una mano en el corazón y me diga que el ejemplo del conejismo no es un reflejo casi perfecto de lo que todos hacen con dios. Para ellos va dirigida la pregunta.
Esperen un momento… ¿Yo les estoy pidiendo que abran su mente a algo fuera de su fe? Estoy perdiendo el tiempo ¿No es así?

Bien. Les diré algo ojalá revelador. Yo sé qué pruebas necesito ver para llegar a considerar la idea de que los átomos no existen. Si alguien me las presenta, pues mi apego emocional al modelo atómico debe quedar de lado, en aras del conocimiento, y debo rendirme a la evidencia que me dice que no hay átomos en realidad. ¿Qué hace falta para que ustedes consideren algo contrario a lo que creen?

No interesa. Si llega un católico ferviente a decirme que el conejo es estúpido y que pensar que en las casas hay conejos escondidos es tarado ¡Bienvenidos al mundo de la teoría de la arquitectura! Los argumentos que pueden usar para descartar la idea de un conejo en mi jardín son exactamente iguales a los argumentos que yo, o cualquier puede usar para debatir sobre ya saben qué. Me dan los mismos argumentos que a los que ustedes hacen oídos sordos ¿No llegarán, ni por un segundo, a sentirse inconsecuentes? Demasiado pedir.
Por otra parte ¿Han estado ustedes revisando en toda mi casa, para saber si hay o no un conejo? Nosotros ¿Hemos escudriñado en todo el universo, a ver si nos pillamos a dios? ¿Hace falta siquiera?

Ateos y antiteístas sienten igual de ridículo la creencia en un dios o en una religión como ustedes lo concerniente al conejo. Pueden tener argumentos muy lógicos contra el conejo, exacta y absolutamente los mismos que ellos contra dios y la iglesia, quitándole eso sí la caricaturización de la que hice gala. Pero no importará: por exponérselos a tipos conejistas dogmáticos quedan al nivel de “idiotas”, de “ateos”, que no ven la simpleza de la jardinería…

Para que quede claro. Yo no soy anti teísta. El no creer debe basarse también en argumento sólidos. El no creer por fanatismo es exactamente la misma cosa que creer por fanatismo. Yo no creo ni que dios exista ni que no exista, porque yo reniego y considero irracional el propio concepto de “creer”. Yo no “creo”, yo estudio, yo sopeso ambos puntos, saco conclusiones y no las que otros envasen para mí. Soy escéptica, y mi postura es la eterna duda. Dudo de la ciencia, dudo de la religión. Si mañana atacan a los curas y los tildan de pedófilos, pediré evidencia que lo asegure y además que no generalicen. Si mañana atacan a Einstein diciendo que estaba equivocado, pediré evidencia que lo asegure y además que no generalicen, seguro no estuvo equivocado en todo.

Hay otras religiones paródicas como el pastafarismo o la unicornio rosa invisible, o teteras espaciales, pero quizás haya navegado demasiado poco por la web como para encontrar una respuesta razonable y criteriosa de un religioso a estos postulados, por eso planteo este conejismo.

A propósito de la unicornio rosa invisible, o URI, el fanatismo hacia ella se basa en el hecho de que pueda ser de color rosa e invisible al mismo tiempo ¡Vaya prodigio!
Pero me puse a pensarlo bien, y hay algo que todos están pasando por alto. Si la Unicornio emitiese todo su calor corporal en el ultravioleta, sería invisible a nuestros ojos. Además, nadie podría negar que es de color ultravioleta ¡O sea que es súper rosada! Por ende, y bajo lógica innegable, la unicornio rosa invisible puede existir…[1]

Todos estos planteamientos, también los que defienden la existencia de un dios, son independientes de que dios finalmente exista o no. El que yo sostenga que hay motivos para no creer, y que de hecho la mera palabra “creer” es aborrecible, no es un argumento definitorio, de igual forma que si me tratan de convertir y me aseguran el infierno, tampoco es definitorio. Pudiera ser que exista, pero no se figuren entonces que los ama a todos ustedes, que creó el universo y que le importa que ustedes tengan religiones sujetas en bases que no tienen fundamentos, tan sólo creencias parciales y sin comprobar. De hecho, yo puedo decir que la ruca también es santa, cobrar a los conejistas por entrar a la ruca y así con ese dinero pagarme una gran vida en vez de comprar abono, semillas y todo lo necesario para mantener al jardín.
Esperen un momento… ¡Acabo de admitir que podría ser que Dios exista! Poco que importa, si un religioso no admite que podría no existir ¿Verdad?

Finalmente, si alguien quiere ser conejista, es de esperar que lo sea de propia voluntad, y no forzado al momento de nacer a pertenecer a la religión del roedor de dientes milagrosos. ¿Por qué lo menciono? Pues porque en el artículo 19 Nº 6 de la Constitución Política de la República de Chile, y también en el artículo 6 de la Ley Nº 19.638 se establece la libertad religiosa y de culto expresada en la facultad de “profesar la creencia religiosa que libremente elija o no profesar ninguna; manifestarla libremente o abstenerse de hacerlo; o cambiar o abandonar la que profesaba”. Cito esto ya que estoy en Chile, pero en sus respectivos países también existen dichas resoluciones legales, escritas casi de la misma forma.
Por lo tanto yo no puedo forzarlos a ser conejistas ni a prohibirles dejar de serlo. Ojalá nadie grite frente a mi casa, con un megáfono, acerca de conejos. Se ganarían una denuncia por ruidos molestos, al igual que se lo ganó un día alguien que tocaba a Bach en la calle. Hay que ver cómo están las cosas.

Saludos y alaben al conejo, que si no se van exiliados a un mundo donde no hay jardines.

Enlaces y referencias:


[1] Si Ud. usa como argumento para rebatirme el que encuentre lógico que la URI pueda ser invisible y rosa a la vez, absténgase si quiera de ejecutar pensamientos sobre lo que sea. Por su comprensión gracias.